el que faltaba

Stoichkov entra a su modo en el 'procés' independentista

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Mi capacidad de asombro respecto al ‘procés’ comienza a rebosar. Lo digo por la súbita aparición en escena de Hristo Stoichkov. El exfutbolista búlgaro ha querido dar su opinión sobre lo que está ocurriendo en Cataluña y lo ha hecho con su finura habitual. Su objetivo fue el Gobierno español en general y Soraya Sáenz de Santamaría en particular. La acusó no sólo de ser hija de franquistas y de ser franquista ella misma, sino de ser madre de franquistas. Esto último me llamó mucho la atención. Se me hizo extraño pensar que la vicepresidenta tuviera hijos tan mayores como para tener conciencia política, pero uno es despistado, frecuenta menos de lo que debería las revistas del corazón y esas dudas siempre las despeja, por si acaso. Quién sabe. Quizá había sido madre muy joven y tenía por ahí un vástago derechoso empeñado en irse a vivir al pazo de Meirás. Tras realizar las pertinentes consultas, comprobé que es madre de un niño. Se llama Iván y tiene 6 años.

Era fácil imaginar a Stoichkov defendiendo como él sabe hacerlo la independencia de Cataluña. Es más, a muchos ni siquiera nos sorprendería saber que milita en las CUP y ha firmado manifiestos pidiendo la retirada de la estatua de Colón y la conversión de la catedral de Barcelona en un economato. Lo que me ha dejado patidifuso es saber que es un secesionista añejo, de toda la vida, casi con tanto pedigrí como Puigdemont o Junqueras y mucho más que Artur Mas. «En el año 92, salí con una bandera independentista al campo de Wembley. Cuando el Gobierno este que está ahora ni sabía qué era esa bandera», aseguró.

Yo me lo creo. Quiero decir que me creo que sólo dos años después de haber aterrizado en Barcelona ya estaba tan politizado que sabía perfectamente que aquello que portaba en Wembley, la ‘estelada vermella’ que le dio un aficionado, era un símbolo independentista. En realidad, yo de Stoichkov me creería que de niño cantaba el ‘Virolai’ en la escolanía de Montserrat o que se apuntó a los ‘mynions escoltes’ y descubrió lo que era Cataluña una noche de campamento en el Pedraforca. Cualquier cosa. Piensen que la primera vez que me encontré con él en persona, en un hotel de Le Coudray-Montceaux durante el Mundial de Francia, ya no hablaba a los periodistas españoles y se entretenía empujando a la piscina, con móvil y todo, a sus compañeros.

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