Euskadi en crecimiento

La mejor noticia es que la creación de empleo -medido en puestos a tiempo completo- sigue de cerca al incremento del PIB

EL CORREO

La economía vasca creció al finalizar el segundo trimestre de 2017 un 2,9% respecto a la misma fecha del año anterior y un 0,9% en comparación al primer trimestre. Son los datos que ayer avanzó Eustat, que dan cuenta del empuje del sector servicios y de la revitalización de la industria y de la construcción entre finales de 2016 y la primera mitad de este año. El hecho de que el incremento interanual del empleo medido en puestos de trabajo a tiempo completo ofrezca un 2,2% y que el intertrimestral llegase a un 0,8% permitiría suponer que, a pesar de la diversidad de situaciones que se viven en el mercado laboral, la recuperación económica en Euskadi no está dejando muy atrás la gestación de nuevos puestos de trabajo. Esta última es, sin duda, la noticia socialmente más relevante.

También ayer, la EPA situó la tasa de paro en el País Vasco en un 11,23%, que refleja un panorama desigual por territorios, dado que Gipuzkoa presenta un 8,18% de desempleo, mientras Bizkaia y Álava soportan un 12,54% y un 13,05% respectivamente. Desigualdad territorial que se vuelve inversa en cuanto a tasas de actividad, con Álava en el 57,11%, Bizkaia en el 56,39% y Gipuzkoa en el 54,99%. En cualquier caso, la aspiración de empleos cada vez más estables y de mayor calidad no concierne únicamente a sus demandantes, sino que atañe al conjunto de la economía y de la sociedad; a las empresas e inversores y a las instituciones públicas. El crecimiento observado en el segundo trimestre justifica que el Gobierno vasco insista en la necesidad de revisar los salarios al alza. Pero también apunta a la exigencia de que los presupuestos públicos sean revisados a favor de una mayor inversión productiva.

Ataque al pluralismo

El Consejo de Estado resolvió ayer a favor de que el Gobierno pueda impugnar ante el Constitucional la reforma del reglamento del Parlamento de Cataluña, aprobada con los votos de Junts pel Sí, la CUP y el diputado no adscrito Germá Gordó y que permitiría pedir la tramitación de leyes en lectura única -sin enmiendas- y en una sola votación. Es indudable que la modificación pretende acelerar la convocatoria parlamentaria del referéndum unilateral para el 1 de octubre y aprobar la llamada ‘ley de transición’ en el momento que lo determine la mayoría que gobierna la Generalitat, sin atender al resto de las fuerzas parlamentarias. La fórmula es constitucional, pero compromete siempre el principio democrático básico del pluralismo político, en tanto que constriñe el debate.

Así lo ha advertido con anterioridad el TC y también lo han hecho el Consejo de Garantías Estatutarias catalán y los propios letrados del Parlamento autonómico. Ello se vuelve especialmente crítico cuando tanto la Carta Magna como esta última reforma exigen para el trámite de lectura y votación únicas que «la naturaleza del proyecto lo aconseje o la simplicidad de su formulación lo permita». Es en este punto donde puede producirse el abuso, de modo que una mayoría parlamentaria ajustada se erija en la representación totalizadora de una sociedad plural que respira mucho menos independentismo que los promotores de una vía secesionista sin vuelta atrás ni enmienda alguna.

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