El estilo permanece

Versace y Dior, de actualidad por aniversarios muy distintos, son ejemplos de la vigencia de los creadores más allá de tendencias efímeras

Enrique Portocarrero
ENRIQUE PORTOCARRERO

La moda cambia pero el estilo permanece, que diría Coco Chanel, lo mismo que el tiempo pasa pero la buena creación literaria y la mejor expresión plástica permanecen. La eternidad siempre está al alcance de la obra maestra cuando su calidad o su capacidad de emoción la convierten en memorable, en inolvidable. Esta misma semana se han cumplido veinte años del asesinato de Gianni Versace en su casa de Miami, justo cuando la legendaria casa Dior también conmemora su 70 aniversario. En ambos casos todavía hay vigencia y permanencia de su estilo, lo mismo que un presente forjado por un pasado ya convertido en atemporal.

La permanencia de Versace es más simple y estilística, al traducirse en unas formas siempre distinguibles que buscan el reflejo de la sensualidad y la seducción, incorporando también algunos elementos clasicistas, ciertos materiales modernos y hasta un guiño inconformista. El caso de Dior es más profundo y variado no solo porque representa el gran concepto de la moda como signo distintivo, sino también porque esa distinción ha debido ser mantenida y reflejada por los diferentes diseñadores que han pasado por la marca tras la muerte del fundador. Un concepto de belleza y elegancia inmune al paso del tiempo, interpretado como una partitura única por varias manos, lo mismo que una forma única de entender la singularización que también permanece, haciendo que se olviden las tendencias efímeras.

Política cultural Los bonos culturales

El fomento del consumo cultural sigue siendo el objeto de numerosas políticas de demanda que varían en su fondo o en su forma según se apliquen en un país o en otro. En Italia el ‘cheque cultural’ ha tenido un éxito más bien exiguo entre los jóvenes, exclusivos destinatarios de la medida. De hecho, este cheque, cuyo importe ascendía a 500 euros de regalo, solo se ha concedido a los jóvenes de 18 años que se hubieran inscrito previamente. Pues bien, únicamente el 60% de la población con esa edad respondió a la oferta del cheque, cuyo regalo permitía el consumo de libros, cine, teatro, conciertos, etc. Aún más, el cheque ha sido también objeto de un mercado negro en el que se ofrecía pagar la mitad de su importe en efectivo.

En Francia, el nuevo Gobierno de Emmanuel Macron también prepara un ‘cheque cultural’ de 500 euros que recibirá a través de una aplicación personalizada en su móvil todo joven francés el día que cumpla 18 años. En España tenemos las experiencias positivas de los bonos cultura del Gobierno vasco y las diputaciones. En ambos casos sus destinatarios han sido todos los ciudadanos, si bien su importe ha sido más bien modesto al tratarse solo de un descuento. Bueno, la verdad es que en todo caso el estímulo del consumo cultural mediante políticas de demanda es siempre bienvenido, aunque no hay nada comparable a una educación que estimule y fomente de verdad la cultura y su consumo.

Propiedad intelectual Un acuerdo positivo

La protección de la propiedad intelectual y la lucha contra el pirateo pasan inexorablemente por la concienciación de una sociedad española que hasta la fecha ha sido especialmente permisiva en la materia. La consideración generalizada del todo gratis en la Red e incluso la respuesta más extendida entre los españoles sobre la rebaja del precio de los productos de la música y el cine como forma de lucha efectiva contra la piratería demuestran tanto la insensibilidad sobre el valor real de la creación como la ignorancia de que el pirateo es ante todo un delito.

Está muy bien, por ello, que en los últimos años las decisiones políticas y judiciales hayan estrechado el cerco al pirateo, lo mismo que es positiva una nueva legislación que va logrando una protección efectiva en la materia. Aun así, falta una mayor concienciación social y una mayor educación en el respeto a los derechos de autor, algo que parece reconocer el acuerdo firmado esta semana por los ministros de Interior y de Educación y Cultura, cuyo objetivo no es otro que el de concienciar sobre el tema a la comunidad educativa, estableciendo que los agentes de policía visiten las escuelas para enseñar a los alumnos. Este importante acuerdo podría quedar en nada si no se acompaña de inmediato de un contenido presupuestario y de un desarrollo horario en las escuelas. Una oportunidad, en definitiva, que no debe desaprovecharse por cuestiones económicas, competenciales y organizativas

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