ENSAYOS VISUALES

Enrique Portocarrero
ENRIQUE PORTOCARRERO

Es posible que los avances tecnológicos y la larga trayectoria de Bill Viola en el videoarte le estén acercando muy a su pesar a esa frontera próxima a la narrativa cinematográfica convencional, donde su formidable experimentación sobre el medio artístico y visual podría ceder ante la incorporación de algunos elementos tan usuales en el cine como el ‘storyline’, el guion o los actores. Sea como fuese, la retrospectiva consagrada por el Museo Guggenheim a este interesante e importante videoartista nos enseña con claridad y coherencia la forma y el fondo de su expresión creativa a través de una selección bien significativa de sus obras. Obviamente, la forma no es otra que unos auténticos ensayos visuales donde los elementos sorpresivos y las imágenes intensas ofrecen al espectador la posibilidad de una inmersión en ese mundo reflexivo propuesto por Bill Viola. Por supuesto, en el despertar de ese estado emocional también colabora eficientemente la magia visual creada en los montajes y en los recorridos expositivos de este artista, donde siempre hay una preferencia por los claroscuros caravaggiescos, los ambientes que parecen sagrados y las figuras de tamaño real, esto último como prueba palpable de su fascinación por la pintura del Renacimiento. Pero más allá de la forma, de la iconografía, del sonido y de los colores y de las pantallas y su tecnología, lo importante es el ensayo reflexivo que proponen sus imágenes, esto es, un variado cúmulo de influencias, tradiciones y preocupaciones del misticismo cristiano, budista o incluso sufista, de raíces vinculadas al arte occidental y oriental o de significados y experiencias propias relacionadas con las angustias existenciales del hombre. Reflexiones y referencias sobre el transcurso del tiempo, la belleza, los elementos de la naturaleza, la muerte y la resurrección, expresadas en una narrativa que incorpora una poética visual sobre el estado del ser. Al final de un recorrido tan emocional siempre cabe preguntarse si la fascinación por la obra de Viola deriva más de los efectos y de la tecnología del videoarte o de esa cada vez mayor proximidad a la narración cinematográfica, que de la reflexión humana de fondo propuesta por el artista. Una buena pregunta, sí.

Fotos

Vídeos