Emakunde pincha

Ya circula la 'playlist' de canciones no sexistas para fiestas

Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Entre las canciones que incluye Emakunde en su ‘playlist’ no sexista para las fiestas del verano, hay una que celebra la existencia de Elena Poniatowska. El tema, de Liliana Felipe, es una especie de pasodoble cabaretero de Tierra Caliente: «Muchos viejos pelafustanes, / que decían ser helenistas / no tenían idea / que Elenita sólo hay una y pertenece a nuestra era». El final es insuperable: «Escritora la primera / es Elena, es Elena / ¡es Elena Poniatowska!»

He revisado con melancolía la lista de ganadores del Premio Cervantes y he comprobado que en mi época de salir al máximo nivel nunca podría haberse compuesto una canción del estilo para que sonase por las txosnas. Habría sido demasiada la genialidad. Un golpe maestro del vanguardismo. Me refiero a dedicarle un ska a José García Nieto o una tecno-rumba a Camilo José Cela. A favor de los años noventa, hay que decir que ya fueron terribles por sí mismos. No necesitaron ayuda en ese aspecto.

Por lo demás, entre las canciones recomendadas por Emakunde para las fiestas se advierte un enorme desenfado y una cierta hostilidad. Si hace solo un par años lo idóneo tenía que ver con Alaska y Raphael preguntándose que a quién le importa y que qué sabe nadie, hoy parecen tener más prestigio las letras abiertamente combativas que prescinden de la connotación y optan por el testimonio, consiguiendo a veces algo que se parece bastante a musicar una reyerta de Facebook. ‘Machirulo escóndete’, por ejemplo, de la banda Tongo: «Llámame loca del coño / No me puedes detener / feminazi me han parido / machirulo escóndete».

Destacan en la ‘playlist’ institucional estos temas un poco de guerrilla. Se conoce que la evolución de la lucha contra el machismo va completando a buen ritmo el trecho que va de Lidia Falcón a Mad Max IV, algo que en mi opinión solo puede interpretarse como un avance interesantísimo y lleno de posibilidades. Lo que no sé es si el empeño de Emakunde terminará siendo contraproducente. Quiero decir que, si el Gobierno vasco legitima con sus recopilatorios veraniegos a las bandas más combativas de la tercera ola feminista, igual la cuarta ola no tiene más remedio que situarse inmediatamente en el otro lado.

Y se imponen en las txosnas las rancheras.

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