Sin diálogo social

El desencuentro a tres bandas entre Confebask, ELA y LAB, y Comisiones y UGT reclama que el Gobierno Urkullu ejerza el liderazgo que tiene encomendado

Sin diálogo social
EL CORREO

El próximo 17 de enero se cumplirá un año de la firma del acuerdo entre Confebask y los cuatro sindicatos -ELA, LAB, CC OO y UGT- para priorizar los convenios de ámbito vasco respecto a los que rijan en el conjunto de España. Un año después de aquel pacto, las cosas siguen igual que estaban antes de su rúbrica. 350.000 trabajadores -el 61% del total- continúan sin convenio colectivo o sin renovar éste. El compromiso adquirido ha quedado invalidado por la falta de sintonía entre la patronal vasca, las centrales nacionalistas y los sindicatos de proyección estatal. Si nada lo remedia, es probable que la negociación colectiva en Euskadi y la actualización de los salarios vaya quedándose atrás respecto al resto de España; recortándose así el diferencial que las nóminas vascas mantienen con la media estatal. La renuencia al diálogo social por parte de ELA y LAB, la resistencia de las organizaciones patronales a ceder una décima de los beneficios empresariales, y la confianza de las otras dos centrales en la negociación a nivel estatal conforman el cuadro del desencuentro. Frente al poder que la reforma laboral concede a los empresarios, el sindicato mayoritario en Euskadi -ELA- continúa desplegando su particular poder mediante la localización de conflictos, preferentemente en el sector público y sus aledaños. Las recíprocas imputaciones por el fracaso de un acuerdo que permitía esperar algo más en 2017 no auguran nada alentador para el año entrante. Los interlocutores tampoco se muestran proclives a activar el acuerdo de hace un año. Podrían optar por su reedición; por intentarlo de nuevo. Pero no parece que vayan por ahí las intenciones de cada una de las tres partes, confrontadas como si ninguna de ellas fuese a obtener beneficio alguno de un eventual entendimiento. La parte empresarial de Confebask glosa la productividad como si ésta no pudiera alcanzarse por otras vías; incluida la del incremento salarial. ELA y LAB no quieren deshacerse de su capital de arraigo empresa a empresa, enredándose en una negociación sectorial. CC OO y UGT pueden sentirse protegidos por los frutos que ofrezca la negociación con la CEOE y la Cepyme, y les basta enunciar su deseo de que el diálogo social se abra paso en Euskadi. Lo que se echa en falta es la búsqueda del interés común, a partir de una mínima disposición a la renuncia de los objetivos propios. Algo para lo que resulta crucial que el Gobierno Urkullu ejerza el liderazgo que tiene encomendado.

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