Desiguales

Desiguales
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

Las iglesias han sido múltiples, lo que siempre ha supuesto un embrollo para sus fieles, y para sus infieles, pero nunca han sido feministas. La nuestra, que es la que profesa la religión católica, aunque no sea universal, ni mucho menos, se ha distinguido siempre por su recelo a la mujer. La prueba es que Santa Teresa de Jesús, que moría porque no moría, nunca pudo decir misa. Ayer se celebró, mejor sería decir que se conmemoró, una jornada por la igualdad que aún no existe, pero anuncia una nueva era que algunos esperamos que no sea tan larga como la anterior. De momento, los grupos convocantes celebraron una huelga con motivo del Día Internacional de la Mujer.

La discriminación no solo existe, sino que aumenta en ciertos círculos cerrados o entreabiertos y Rajoy ha perdido una oportunidad de nombrar a una mujer en el puesto de De Guindos, como si no hubiera nadie con perfil técnico y diplomático adecuado. Ha optado por Román Escolano, al que le van a llover las críticas y no tiene paraguas. Se dice que estamos ante un día histórico, como si todos no lo fuesen. ¿Sabe el nuevo ministro de Economía lo que le ha caído encima y lo que tiene debajo en el año electoral? Es pronto para saberlo, pero el tiempo lo dirá, aunque siempre está callado.

Muchos aseguran que el avance de la mujer es imparable. Ojalá. Por lo que se ha entablado la lucha es por la igualdad de salarios, que es la única verdadera. Tanto tienes, tanto vales, pero ya sabemos que no conviene confundir el valor con el precio. Manuel Machado, que era mucho más que el hermano del gran poeta, lo vio claro: «La mujer es el único enemigo que no quiere vencer». Pero ahora está ganando justamente la batalla que no ha hecho más que empezar porque España tiende al suicidio demográfico. Nacen menos niños, y los viejos no tenemos una idea muy clara de cuándo debemos morirnos.

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