El Cupo y otros supuestos agravios

El Cupo y otros supuestos agravios
EL CORREO

La crisis catalana y las apreturas que provoca un desfasado modelo de financiación autonómica han alimentado en el resto de España una serie de anticuerpos contra cualquier atisbo de singularidad y supuesta concesión al nacionalismo. Tras el clima de extrema tensión política que ha azotado el país en los últimos meses, esa reacción podría resultar comprensible si no fuera porque en ocasiones choca no solo contra toda lógica, sino también contra la Constitución y los veredictos de la Justicia. El Concierto Económico, el Cupo y la fiscalidad vasca se han convertido en el chivo expiatorio de ese enrarecido clima de opinión con ataques infundados. Algunas comunidades, como La Rioja, han amenazado con llevar a los tribunales el futuro Impuesto de Sociedades presentado esta semana por PNV, PSE y PP porque su tipo de gravamen se situará en el 24%, un punto por debajo del vigente en el resto de España. Consideran que la medida es un «agravio» y una posible «discriminación» a sus empresas y trabajadores; y cuestionan su legalidad. Al margen de que, según ha garantizado el Gobierno vasco, la supresión de deducciones elevará la presión fiscal sobre los beneficios de las compañías, el argumento es fácil de desmontar: esas mismas regiones aplican desde hace largos años un tributo inferior al de Euskadi; y no un punto, sino tres. Aún lo hacen. ¿Han actuado fuera de la legalidad? Seguro que no. Su actitud es una buena muestra de la ley del embudo. Y de desconocimiento: el Tribunal de la UE avaló en 2008 la coexistencia de impuestos diferentes en un mismo país siempre que se den unas condiciones que Euskadi cumple plenamente. Es comprensible que, con sus arcas exhaustas y una deuda con el Estado que suma 286.000 millones, los barones autonómicos reclamen más recursos. Y que exijan la máxima transparencia en el cálculo del Cupo, una demanda que sería conveniente atender ya para zanjar cualquier malentendido. Pero carece de sentido alguno que, en vez de presionar al Gobierno y al PSOE, en cuyas manos está cambiar el modelo de financiación, emprendan una campaña demagógica contra la columna vertebral del autogobierno vasco.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos