CUATRO HORAS DE 'mASTERCHEF'

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Poner tres lavadoras, planchar la ropa de todas esas coladas, doblar las camisetas y guardarlas según colores, llamar a tu madre para que te explique por décima vez su receta de la crema de verduras, preparar los condimentos, triturarlos, ordenar los libros según autor, cambiar de opinión y volverlos a ordenar según género, buscar ofertas de viajes para vacaciones, contestar los correos electrónicos atrasados de todo el mes, aprender suajili... Son todas las cosas que uno pudo hacer el miércoles por la noche mientras se emitía ‘MasterChef’. El concurso de cocina y otros asuntos despidió su quinta temporada con éxito. TVE bien lo sabía y por eso adelantó la final, con el objetivo de cerrar el mes de junio con una media de audiencia decente (por decir algo). Más de 3.200.000 aguantaron estoicamente el programa para conocer al ganador. Merecen un monumento, reconozcámoslo. Y que los dueños de Shine Iberia -la productora- los llamen uno por uno y les den las gracias. Merecen eso y más. Por soportar cuatro horas de desenlace, que se dice pronto. Cuatro horas de pruebas hasta que se quedaron los tres finalistas, y un montón de vídeos de su paso por los fogones, y de tomas falsas, y la visita de familiares, con las consiguientes lágrimas del jurado (que tienen corazón, aunque no lo parezca a veces). Hasta algún intermedio tuvo la gala. Y eso que en TVE no hay publicidad, pero aprovecharon para promocionar series propias, que se ve que consideraron que iban bien de tiempo.

A las dos de la madrugada se dio el nombre del ganador. Y hubo personas que en lugar de estar en fase REM prefirieron quedarse frente al televisor para saber quién salía triunfador. ¿Hay que darles un aplauso o no? Yo creo que sí. Ganó Jorge, por cierto, el del no-romance con Miri y el del shippeo con Nathan, que quedó segundo. Lo curioso es que los mayores elogios -sobre todo por parte del multiestrellado Joël Robuchon- fueron para los platos de Edurne. Pero esta se conformó con la tercera plaza. Nadie explicó por qué. Ya está. El programa funciona. Habrá más ediciones, con famosos, anónimos y niños. Tal vez monten una para perros, no se descarta. O quizá sí. Desvarío. Dormí poco.

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