Cuarto y mitad de mimitos

La vicepresidenta regresa a Euskadi para alimentar la llama del entendimiento con el PNV que sujeta al Gobierno Rajoy

Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

¿Se acuerdan de aquella vieja canción cuyo estribillo aconsejaba al que tenga un amor, 'que lo cuide, que lo cuide'? Pues eso es ni más ni menos lo que sigue haciendo el Gobierno Rajoy con el PNV, con independencia de que los suyos sean amoríos carnales, nada platónicos, basados en el puro interés políticoeconómico.

Que el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco y, en especial, la batalla del relato que libran los partidos ensombrece las relaciones entre populares y jeltzales. Que el PNV se niega a acudir el lunes a la comisión de seguimiento de la conferencia de presidentes. Nada de enfados o salidas de tono. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría coge el maletín, esboza la mejor de sus sonrisas, y confirma viaje el martes al País Vasco. Y se convoca para el miércoles la firma de la nueva Ley Quinquenal de Cupo. Todo ello en puertas del viaje del socialista Pedro Sánchez a Euskadi para sumar a los jeltzales al frente opositor al Gobierno del PP.

La agenda de la vicepresidenta todavía no es enteramente pública cuando escribo este artículo. Parece que Santamaría acompañará a la ministra Fátima Báñez en la firma de un convenio con la consejera Artolazábal. Y que luego visitará la factoría de Mercedes Benz en Vitoria unto a la también consejera Arantza Tapia.

No es lo más relevante. Parece evidente que la tercera presencia física de la 'vice' en Euskadi en apenas ocho meses -estuvo en noviembre en Gernika en la jura del lehendakari Urkullu y repitió en enero en Vitoria en la toma de posesión de Javier de Andrés como nuevo delegado del Gobierno central- no resulta imprescindible ni para rubricar un convenio ni para el contacto con MercedesBenz. De lo que se trata es de volver a transmitir cuarto y mitad de mimitos al Gobierno Urkullu para que la relación no se enfríe y menos aún se rompa.

El Gabinete Rajoy ha conseguido sacar adelante esta semana el techo de gasto para 2018. Todo un respiro en tiempos de máxima turbulencia política para los conservadores. Y lo ha hecho con el apoyo de los mismos grupos que hicieron posible la aprobaron de los Presupuestos Generales del Estado para 2017. Esto es, Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias.

En pocos meses, a la vuelta del verano, volverá a necesitarlos para que España tenga Cuentas en 2018. Si lo logra supondrá otro pequeño remanso de paz tras las turbulencias que se vivirán en torno al 1 de octubre, la fecha elegida por el independentismo catalán para su referéndum de secesión que, si llega a convocarse, el Gobierno español vetará con las armas de la legalidad en su mano.

Para entonces es posible que el PSOE de Pedro Sánchez haya movido alguna ficha legislativa en Madrid sobre el problema catalán, sin ninguna posibilidad de que sirva para algo, según el PNV. El PP, en cambio, no se espera que mueva ficha alguna.

En este sentido, Urkullu lanzó ayer por segunda vez en menos de un mes un claro aviso a navegantes dirigido a Rajoy. «Cataluña tiene un Estatuto que no es el que votó», en tanto que «Euskadi no tiene el Estatuto que votó», constató, por lo que instó al Gobierno del PP a afrontar «el conflicto» y «reconducir la situación territorial del Estado».

«La legalidad ni es algo inmutable ni puede ser un corsé, sino que debe servir para resolver los problemas políticos», resaltó. Y no olviden que estamos en puertas de que arranque la negociación del nuevo estatus vasco en el Parlamento de Vitoria.

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