Costes de ruptura

Los promotores de la ‘desconexión’ catalana juegan de forma irresponsable con el daño económico que su salto al vacío supone para todos

EL CORREO

El Banco de España introduce una nota de preocupación en sus previsiones macroeconómicas para este año y los dos siguientes sobre el impacto que los acontecimientos en Cataluña pudieran tener en la evolución de la economía. Como el propio análisis del BdE apunta, el ‘proceso’ de ruptura auspiciado desde la Generalitat no ha afectado hasta ahora a los pronósticos de crecimiento. Cabe en todo caso pensar sobre cuál hubiese sido el comportamiento del gasto y de las inversiones, tanto en Cataluña como en el resto de España -sobretodo en las comunidades limítrofes con la catalana- si no concurriera una incertidumbre alentada durante cinco años por el secesionismo. Es obvio que la economía se resiente por acumulación de factores negativos. Resulta más que improbable que los mercados y los propios ciudadanos asistan a la ruptura anunciada por el independentismo como si se tratara de una ventana de oportunidad para empresas y familias. Todo lo contrario. Ni siquiera hay un horizonte medianamente claro que permita imaginar a inversores institucionales y a particulares posponiendo decisiones cuando lo lógico es que las anulen. Los efectos sobre la economía del país forman parte, también, del desafío planteado por el independentismo catalán, advirtiendo de que la negativa del Estado constitucional a permitir -y en esa medida propiciar- la ilegalidad causaría perjuicios al conjunto de España. Se da además la circunstancia de que el momento cumbre fijado por la ruptura secesionista para el 1 de octubre coincide con los anuncios de desaceleración que el Banco de España reiteró ayer. Cuando el crecimiento no acaba de llegar a los hogares se predice que la reactivación bajará su ritmo, del 3,1% para el balance del presente ejercicio a 2,5% el siguiente y 2,2% en 2019. El consumo privado tiende a retraerse cuando se habían puesto todas las esperanzas en la mejora macroeconómica, y las exportaciones apuntan a una moderación coincidente con la subida del precio del petróleo y el retraimiento de los estímulos de financiación. La incidencia del 1-O no se produce en un escenario neutro desde el punto de vista de la economía, ni resulta aséptica a la conducta de sus actores principales. Sobre todo cuando los promotores de la ‘desconexión’ juegan tan irresponsablemente con la variable del daño económico que su salto al vacío puede suponer para la economía compartida por todos, incluidos los catalanes.

Pacto antimachista

Apenas unas horas después de que muriera asesinada en Sestao la última víctima de violencia doméstica (la número 38 en lo que va de año), el Congreso de los Diputados aprobaba por 278 votos a favor y 65 abstenciones (Podemos y Bildu) el primer Pacto contra la Violencia de Género. Más de una década ha tenido que transcurrir desde las iniciales propuestas parlamentarias en este sentido hasta que el Legislativo ha logrado un acuerdo de gran amplitud que trata de atacar de la forma más multidisciplinar posible uno de los problemas que más inquietan y perturban a la sociedad. El pacto, dotado de 1.000 millones de euros en cinco años, supone el desarrollo de 213 medidas que abarcan los ámbitos institucional, educativo, laboral, judicial, de asistencia y de visibilización del problema, y que amplían la consideración de víctimas a las mujeres cuyos hijos han sido asesinados por sus parejas. El compromiso se ha logrado en el seno de la Comisión de Igualdad tras un largo proceso. Ahora solo falta voluntad política en todos los actores que han de poner en pie este muro contra una de las lacras más detestables que padecemos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos