Confiar en las ONG

Lo que ha pasado en Oxfam es terrible y tiene que investigarse. Pero es una excepción. No mancha a todos

Confiar en las ONG
Fernando Luis Chivite
FERNANDO LUIS CHIVITE

Muchos somos socios de alguna ONG. Cientos de miles o millones de personas en todo el mundo contribuyen con sus donaciones o cuotas periódicas a diversas causas humanitarias que los estados desatienden, desprecian o incluso dañan deliberadamente. Amnistía Internacional, Unicef, Médicos sin fronteras, Save the children, Acnur, Manos Unidas o Greenpeace son solo algunas de las ONG internacionales más conocidas. Pero hay cientos. Y confiamos en ellas. Confiamos en su eficacia y en la transparencia de su gestión. Confiamos porque, de algún modo, creemos que su existencia es importante tanto por la labor que llevan a cabo como porque nos ayudan a creer que el ser humano no es un depredador malvado que solo piensa en el dinero y en el poder. Por eso, escándalos como el que se ha descubierto esta semana en el seno de Intermón-Oxfam resultan tan perjudiciales y descorazonadores. A propósito de esto, recuerdo un atinado comentario que hizo Schopenhauer en cierta ocasión y que vale como una sentencia decía: «En todo grupo grande orientado a fines prácticos, habrá siempre dos o más sinvergüenzas que se reconocerán prácticamente en el acto como si ambos llevaran una insignia y que rápidamente se pondrán de acuerdo para perpetrar abusos y traiciones». ¿Es inevitable que sea siempre así?, se pregunta uno con cierto pesimismo. Y todo parece indicar que sí, que lo es. Abundando en ello, Montaigne decía que los seres humanos somos egoístas, crueles, pusilánimes, envidiosos y amantes del lucro. Y yo no soy quién para corregirle. Pero pienso que hay días buenos en los que uno, por lo que sea, se levanta más dispuesto a defender lo contrario. Es decir, que los seres humanos somos también generosos, compasivos, valientes, tolerantes y amantes de la paz. Lo que ha pasado en Intermon-Oxfam es terrible y tendrá que investigarse y contarse con claridad. Pero tiendo a pensar que es una excepción. No mancha a todos. No invalida el espíritu que impulsa a esa organización. Intermon-Oxfam tiene millones de socios en todo el mundo: solo en España tiene más de 220.000. Y tiene cientos de proyectos en marcha en los cinco continentes. Por otra parte, claro, el mayor problema de estas grandes ONG radica precisamente en su tamaño, en su gigantismo. Muchas han acabado convertidas en maquinarias pesadas que mueven enormes cantidades de personas y de dinero. De hecho, una de las cuestiones que más se les ha llegado a reprochar es que algunas de ellas dediquen un porcentaje alto de su presupuesto a gastos de marketing. En todo caso, todas están sometidas a estrictos controles de transparencia que suelen solventar sin problemas. Tenemos que confiar en las ONG y las necesitamos. Eso es lo que creo. En cierta medida, la conciencia moral de la humanidad descansa un poco en ellas.

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