Coherencia y lógica

El contraanálisis

Creo que cuando llegó De Biasi todos estábamos más o menos de acuerdo en que su estilo era la solución. Pero resulta que después del partido con el Betis muchos de esos se extrañan por cómo el Alavés se cerró en defensa

Raúl Alústiza
RAÚL ALÚSTIZA

Al parecer, para algunos resultó extraña la puesta en escena de Gianni De Biasi en Sevilla contra el Betis. Vimos una línea de cinco jugadores en defensa y un rombo de cuatro en medio, con Munir por delante corriendo a destajo. Es evidente que con este sistema el planteamiento no podía ser otra cosa que defensivo, el famoso ‘catenaccio’.

Creo que cuando llegó este entrenador todos estábamos más o menos de acuerdo en que su estilo era la solución. Aunque a algunos no nos hacía mucha gracia, también hay que decir que era entendible, lógico, defendible y coherente, dada la situación en la que se encontraba el Alavés. Me refiero a ese discurso con el que se insistía en la seguridad, lo sencillo, la solidez defensiva con salidas rápidas al contraataque, la poca posesión pero muy vertical, y además, el orden y la coherencia en las alineaciones, etcétera. Bien, pues si eso era bueno cuando llegó, ahora también tendrá que seguir siéndolo, al menos si queremos ser coherentes en la crítica y con la idea de remar todos en la misma dirección.

Pero resulta que después del partido del sábado, muchos de esos mismos que defendieron esa idea a su llegada se extrañaban por cómo el equipo se cerró tanto atrás en el Benito Villamarín y de la falta de profundidad. Está claro que si queremos ser coherentes con el discurso del entrenador, resulta un contrasentido proponer ser muy defensivo y profundo a la vez; es como defender la cuadratura del círculo. Ahora mismo, este Alavés es como una manta pequeña; si te tapas por arriba, te descubres por debajo. Si el equipo se cierra tanto, en ataque no da para mucho más que cuatro contras y algún córner, y entretanto, esperar que aparezca alguna ocasión para poder marcar, eso sí, siempre que el árbitro lo permita.

A mí no me disgustó tanto lo que vimos el sábado como lo que he oído por ahí. Es cierto que hubo algún fallo defensivo decisivo, pero no tanto por culpa de esa defensa de cinco criticada, sino que gracias a ella y al rombo en medio, no vimos más errores. Si además añadimos la poca capacidad ofensiva para tener el balón y poder generar ocasiones o al menos que no lo tenga el rival, y sumamos lo que siempre pasa cuando vas abajo -lo de que los árbitros normalmente se equivocan en contra-, es lógico el partido de Sevilla.

Por cierto, estoy convencido de que la temporada pasada esos errores arbitrales en contra hubieran sido aciertos o incluso errores a favor. Son las malditas e inexplicables dinámicas negativas o positivas. Nunca se sabe si son negativas porque el equipo va mal o el equipo va mal por ellas. Y todavía está por que aparezca otra ley demoledora que en estos casos llega como el hombre de la guadaña, me refiero a la ley de Murphy, esa que dice que cuando las cosas van mal, todavía es posible empeorarlas. Comentaba Carlos Salvador Bilardo, que cuando se encontraba deprimido, visitaba un hospital y si seguía mal, acudía a un cementerio. Bueno es una solución para mantener el ánimo.

También me gustaría comentar ese dato que ha hecho que De Biasi contradiga a muchos. Me refiero a ver a Pedraza ubicado y situado casi como lo hizo con el anterior míster, Luis Zubeldía. Motivo por el que muchos le crucificaron diciendo que era poco menos que un inútil, por no saber colocar a los jugadores en su sitio. Vamos, que ha dejado con el trasero al aire a más de uno. Y yo me voy a arriesgar, y el tiempo me dará o no la razón, pero este futbolista, en su carrera profesional, terminará jugando más de lateral que de interior. Es tan bueno que no le puedes limitar a que actúe en los últimos 30 metros del campo, le hacen falta cien. De esta forma, en los últimos 30 ganamos medio jugador más: él cuando sube y el correspondiente interior de turno que ya estaba allí. Tal vez estos momentos no son para muchos atrevimientos e inventos y seguramente es más fácil que juegue algún central de pivote que ver retrasar futbolistas ofensivos. Algo así como lo que hacía Clemente en la selección en aquel ejercicio de atrevimiento y valentía ofensivas, cuando jugaba en el centro con tres pivotes que eran centrales reconvertidos. Estamos como para quejarnos ahora de De Biasi.

Y hoy toca Copa en Getafe. ¡Qué bonita es cuando no te juegas la vida en la Liga! No nos confundamos, que lo de la temporada anterior fue una excepción que costará muchos años repetir. A todo el mundo le gusta la Copa del Rey, pero hasta semifinales, los campos vacíos. El partido de esta noche me parece muy importante para el entrenador, como una buena oportunidad de experimentar o probar aspectos que en la Liga no puede realizar. Lo demás me da igual, la supervivencia está en la Liga de Primera División.

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