El TAV, más cerca

Editorial

Las conexiones con Burgos y Pamplona evidencian la sintonía entre los gobiernos central y vasco sobre una obra estratégica

Las dos posible conexiones de la 'Y' vasca con Navarra. /Isabel Toledo
Las dos posible conexiones de la 'Y' vasca con Navarra. / Isabel Toledo
ELCORREO

El Tren de Alta Velocidad (TAV) está más cerca. Mientras avanza la construcción de la ‘Y’ ferroviaria que unirá Bilbao, Vitoria y San Sebastián en 2023, la conexión de Euskadi con Madrid y con Pamplona -la puerta hacia el corredor con Barcelona y Levante- cubre nuevas etapas. El ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, presentó ayer los últimos estudios informativos de ambos proyectos en un clima de sintonía institucional con los gobiernos vasco y navarro. Esa conjunción de esfuerzos es tan deseable como exigible en una iniciativa de esta envergadura, cuya dimensión económica y social va mucho más allá de los discursos ideológicos que en ocasiones lo rodean. Por ejemplo, del desahogo nacionalista de la consejera vasca de Infraestructuras, Arantxa Tapia, al hablar de paso en la «construcción nacional» gracias a la unión por vía férrea de «las cuatro capitales del sur de Euskal Herria». El TAV es una apuesta estratégica básica para impulsar la competitividad de Euskadi en todos los ámbitos. Una puerta al resto de España y a Europa para mejorar de forma sustancial el transporte, tanto de personas como de mercancías, y reforzar al País Vasco como foco de atracción del turismo. Un indiscutible salto adelante, aunque llegue con un lamentable retraso respecto a otras comunidades. Como bien resaltó Tapia, que tuvo palabras de agradecimiento para De la Serna, con los dos proyectos en los que trabaja Fomento la ‘Y’ vasca -cuya apertura está prevista para 2023- dejará de ser «una isla».

Parece razonable que el ministerio se incline, a priori, por enlazar Euskadi y Navarra a través de Vitoria, aunque no desestime la conexión por Ezkio (Gipuzkoa), como plantea el Gobierno vasco. La primera opción es sustancialmente más económica (580 millones frente a 1.750), mucho menos compleja desde un punto de vista técnico, y con un impacto medioambiental muy inferior (evitaría perforar la sierra de Aralar con un túnel de casi 22 kilómetros). Tiene el inconveniente de que el trayecto es más largo, por lo que el tiempo del viaje entre San Sebastián y Pamplona (una hora y dos minutos) no es muy competitivo respecto al del automóvil. En todo caso, el gran atractivo de ese tramo es la conexión de Euskadi con el corredor de Barcelona y Levante. Respecto al enlace con Burgos -y, por ende, con Madrid y el sur de la Península-, el compromiso de Fomento de habilitar una línea convencional en alta velocidad para el transporte de mercancías supone un alivio para la economía vasca.

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