La butaca coja

MANUEL ALCÁNTARA

Lo único que funciona bien del viejo mobiliario es el respaldo porque si nos ponemos de espaldas, nos podemos partir la cara. Trump le ha echado un capote de grana y oro a Rajoy diciendo que sería una tontería lo que a muchos de nosotros nos parece una tragedia, que es que Cataluña no siguiera siendo España y los catalanes dejaran de ser españoles. Después de recibir en la Casa Blanca al presidente del Gobierno español, el eventual amo del mundo, cree que aún estamos a tiempo, pero el tiempo tiene más prisa que los calendarios. La prisa sólo es mala consejera si nos empeñamos en seguirla tan de cerca que la confundimos con nuestra sombra. La alta tensión política puede darnos un calambre mientras estamos llamando al electricista. Hay que aprobar los Presupuestos, porque más tarde equivale a nunca y los plazos reglamentarios no obedecen al reglamento. Hemos aplazado la aprobación de los Presupuestos y Cristóbal Montoro dice que la negociación deberá esperar dos o tres meses, mientras crece la solidaridad con los guardias civiles y los policías. Los Mossos están obligados a precintar los colegios antes de la votación. Hay miedo ante «posibles desórdenes», que son más que probables.

A cuatro días del referéndum independentista, Felipe González les pide que vuelvan a la legalidad a los que nunca fueron legales, pero la Generalitat insiste en que habrá urnas el domingo, aunque su resultado carezca de garantías deseadas por algunos y temidas por otros. El arte de amagar y no dar, que han cultivado con cierta fortuna y a no encandila a nadie, pero a la hora de la verdad está envuelta en muchas mentiras. El ‘procés’ quizá haya descarrilado, pero la locomotora parece importable y puede atropellar hasta a su conductor.

Fotos

Vídeos