¿QUÉ BREXIT QUIERE REINO UNIDo?

Hasta la fecha hemos escuchado únicamente ambiguas manifestaciones en torno a vaguedades conceptuales

Manfred Nolte
MANFRED NOLTE

Sucede que al referirnos al macrosiniestro Brexit, no todos entendemos lo mismo. Pero hay aún algo más preocupante: tampoco el actual gobierno británico de Theresa May sabe a ciencia cierta cual es su alcance, en particular porque los estragos causados en su liderazgo político por las recientes elecciones generales han provocado sucesivos volantazos sobre la ruta teórica trazada. Aunar las voluntades de la mayoría de los británicos, conocidas o intuidas, no resultará tarea fácil. La fase ‘A’ del divorcio se refiere a calendario y método, contribución presupuestaria y derechos de las personas. Pero luego ¿a qué nuevo estatuto aspira Reino Unido, o sea, sus gobernantes?

En este contexto, los estudiantes de las facultades de económicas de medio siglo atrás recordamos todavía con aceptable nitidez los distintos estadios de la integración económica postulados por el economista húngaro Bela Balassa. Se trata de una tipificación clásica que apenas ha sufrido variaciones en cinco décadas y que ningún intérprete del fenómeno Brexit debiera desconocer.

Partiendo de la base de que la citada integración es económica y socialmente deseable, sus distintos estadios responden al grado o perimetración de la voluntad de concertación económica, social y política que los países deseen asumir, de menos a más, al contraer compromisos legales sobre diversos campos de actuación. Es imprescindible señalar que cada espacio superior de integración incluye automáticamente a todos los inferiores, pero nunca al revés.

Así, siguiendo al profesor Balassa, son seis los niveles generalmente asumidos de integración económica:

1. Acuerdo preferencial: Un país y un bloque de integración acuerdan algunas rebajas de aranceles y de contingentes. Así, el acuerdo preferencial firmado entre el Estado español y la Comunidad Europea en 1970, redujo un 30% los aranceles de la casi totalidad de los productos españoles. Este acuerdo supuso la ruptura de la autarquía franquista frente a Europa.

2. Área de libre comercio: Los productos circulan libres de aranceles y cupos dentro del área. Ejemplos: la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) formada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein; o el NAFTA entre EE UU, México y Canadá.

3. Unión aduanera: Agrega al área de libre comercio un arancel exterior común. Andorra, Mónaco, San Marino y Turquía constituyen la unión aduanera europea. En la Unión Europa de los 27 (sin Reino Unido), los ingresos aduaneros financian el presupuesto común europeo.

4. Mercado común o mercado único: Espacio caracterizado por las cuatro grandes libertades, libre circulación de mercancías, capitales, servicios y personas.

5. Unión económica y monetaria: Agrega al mercado común la coordinación de las política económicas y monetarias, con el compromiso de adoptar una moneda común y una autoridad monetaria única. En el caso europeo hablamos del euro y del Banco Central Europeo.

6. Unión política: constituye el estadio final con el establecimiento de políticas como la exterior y la de seguridad, y finalmente un tesoro único y un presupuesto comunitario.

Con estas premisas se abre la posibilidad de la integración total con una autoridad política supranacional. En el caso comunitario, los Estados Unidos de Europa.

Existen de forma transversal otros espacios de integración, como la OTAN, el Consejo de Europa y el espacio ‘Schengen’, que se enlazan con los anteriores. Con ellas conviven las cláusulas de salvaguardas y las cláusulas ‘opting out’ que eximen a un país de determinadas obligaciones durante un tiempo o de forma indefinida.

Volvamos ahora al caso que nos atañe: ‘Brexitlandia’ o el país de las fantasías dubitativas en torno a su propio futuro negociable. Hasta la fecha hemos escuchado únicamente ambiguas manifestaciones en torno a tres vaguedades conceptuales de nueva integración: Brexit duro, Brexit blando y ausencia de acuerdo final.

¿Cómo se concilian estas posiciones a la vista de determinados acuerdos singulares actualmente suscritos por la Unión Europa? Noruega, Suiza, Canadá y Turquía mantienen convenios especiales. El denominador común es que asumir el mercado único implica igualmente la contribución dineraria al presupuesto europeo, como es el caso de Noruega y Suiza. Canadá y Turquía no contribuyen al presupuesto, pero tampoco gozan de una eliminación total de las tarifas arancelarias. Los dos primeros suscriben la libre circulación de factores mientras que los dos últimos la rechazan.

Concluiremos como hemos empezado: ¿Qué Brexit quiere Reino Unido?

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