La borrasca

La borrasca
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

La sanidad tiene graves problemas de salud. Se trata de repartir equitativamente lo que no hay, porque eso que llamamos justicia no es cosa de este bajo mundo, sino de los altos cielos vacíos. En un país de distancias tan próximas y menos cercanas, el independentismo, que siempre es un prólogo de la catástrofe, sigue ocultando que el ‘procés’ deje más recortes y más listas de espera, pero los españoles, incluso los que se resisten a serlo, no somos recortables. No sabemos aún si Cataluña es el problema, pero indagamos su solución, que está claro que no puede ser el independentismo. Ha reaparecido Carme Forcadell, que no es la Carmen de España, ni la de Merimée, sino la de Marta Rovira, que es la candidata de ERC. Hay que oír a los descontentos, pero a condición de que no hablen todos a la vez, porque en caso contrario no se escucha a nadie.

Empieza mal la semana, que dijo aquel al que ahorcaban un lunes. La Sanidad catalana está siendo uno de los sectores más perjudicados. Se cierran los quirófanos y las camas hospitalarias y la CUP, siempre fiel a su lucha antisistema, dice que no irá al Parlament si hay un Govern constitucionalista. Estos asuntos, sin duda fundamentales, nos hacen olvidar el tema fundamental, que es que no hay dinero para todos y el poco que hay se lo dan a los que más protestan.

Creía Blas Pascal, que murió tan joven que no tuvo tiempo para rectificar sus convicciones, que todos los males del ser humano provienen de no saber quedarse en su casa. No es verdad, porque todo es intemperie y el célebre Diablo Cojuelo no tiene que destapar los techos, ya que entra por todas las ventanas. La borrasca está obligando a cancelar cientos de vuelos y de momento no sabemos el número exacto de las personas que quieren irse. La felicidad siempre está un poco más allá. Donde no se alcanza.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos