El boicot

Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

Nunca entenderemos si los que aplauden al separatismo están ovacionando lo mismo que los que callan. A la madre del cordero no la comprenden las ovejas, pero los nacionalistas presumen de tener ya las urnas ilegales. «Fuera el Borbón» es el grito que más se ha oído, entre abucheos y pitidos de miles de manifestantes instigados por el frente separatista. Que nadie diga que lo que intentan es enturbiar la unidad en la marcha frente al terror, porque nunca ha estado clara. El secesionismo aprobará la llamada ley de ruptura antes de la consulta, mientras buena parte de eso que llamamos ‘pueblo’, sin haberlos contado, ni pesado, lo que grita es: «¡Fuera el Borbón!». Quien nos quiera entender que nos compre, pero no hay muchos candidatos a adquirirnos por nuestro justo precio. ¿Qué vale la España fragmentada? Unos creen que más que cuando estaba mentirosamente entera y otros opinan lo contrario. Tras el ignomioso atentado de Las Ramblas empezó la huida hacia adelante del grupo de terroristas de los que nadie sospechaba. Lo peor que les puede pasar a los que mandan es que se sientan acorralados por los que obedecen.

El vasallo es malo aunque tenga un buen señor. No digamos si es peor que él. Es cierto, como dice el siempre ecuánime Ignacio Camacho, que el Rey hizo lo que le correspondía hacer, porque España no puede abandonar su espacio en el Principado. ¿Qué puede suceder en otros sitios, donde el desamparo sea semejante? A la gente normal nos gusta compararnos y muchos nos sentimos agraviados por las comparaciones, sobre todo los manchegos, los extremeños y los andaluces. España es nuestra mientras no se haga pedazos, pero no nos pertenece a todos por igual. A algunos nos ha tocado la parte más resignada y a otros la más combativa. «Contigo y con tu castigo». Sólo pedimos que no sea mayor del que podemos soportar.

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