Blanco y en botella

El portazo del president al Senado y las declaraciones pro república de Junqueras parecen anticipar que se va hacia una DUI

Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Durante años cuando se trataba de plantear una adivinanza sencilla se preguntaba por algo ‘blanco y en botella’. La respuesta era, claro, la leche. Porque esa era la forma en que por entonces se comercializaba, en botellas de cristal. A diferencia de lo que sucede hoy en que lo usual son los envases tetrabrik. Era la manera de decir que algo resultaba absolutamente obvio.

Pues bien, si trasladamos el ‘blanco y en botella’ a la recta final del desafío del secesionismo catalán al Estado solo cabe una conclusión: que el viernes a mediodía tendremos declaración unilateral de independencia (DUI) en el Parlament.

La decisión del president de la Generalitat, Carles Puigdemont, de no acudir al Senado ni esta tarde ni mañana a la mañana para defender en comisión las alegaciones de la Generalitat contra la aplicación a Cataluña del artículo 155 de la Constitución. Las declaraciones del vicepresident Oriol Junqueras a la agencia internacional AP asegurando que «el Gobierno español no nos deja otra salida que proclamar una nueva república». Amén de las tensiones que se vivieron durante todo el día de ayer en el seno del Govern por las diferencias existentes sobre el camino a tomar, discrepancias que derivaron en intensos rumores sobre la inminente salida del conseller de Empresa, el neoconvergente moderado Santi Vila, con o sin su compañera de Gobernación, Meritxell Borrás, también del PDeCAT, parecen señalar inequívocamente en esa dirección.

No son los únicos indicios como para sospechar que en este ‘blanco y en botella’ catalán la leche es la declaración de independencia. Por ejemplo, los dos organismos populares que han impulsado en la calle el ‘procés’, la ANC y Òmnium Cultural -cuyos líderes, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, se encuentran en prisión incondicional- han citado a los suyos frente al Parlament el viernes por la mañana, en lugar de esta tarde, para «defender la república».

Y las corruptelas del PP constatadas por la Justicia en un lejano segundo plano

O incluso una curiosidad. Si de cara al pleno de la Cámara del día 10 -en el que Puigdemont declaró verbalmente la independencia, sin votación, para suspenderla a los ocho segundos con la excusa de dar otra oportunidad al diálogo- los Mossos d’Esquadra vetaron el acceso de los ciudadanos al Parc de la Ciutadella en que se encuentra el Parlament con vallas, esta vez las cosas van a cambiar. También va haber vallas entre ciudadanos y políticos, pero los obstáculos se han colocado a escasos metros de la entrada a la Cámara legislativa, dentro del parque.

Termina la primera parte del ‘procés’. El Senado dará esta tarde en comisión su primer plácet al Gobierno central para que cese al Govern en pleno, arrebate al Parlament todas sus competencias excepto las de representación y tome el mando directo de los Mossos. El segundo y definitivo visto bueno a la aplicación del 155 llegará mañana viernes en el pleno de la Cámara alta casi al tiempo de que el Parlament cierre el círculo de la ruptura. Todo salvo improbable pirueta final.

Y mientras, las corruptelas del PP, confirmadas por la Justicia, lejos, muy lejos, en un lejanísimo segundo plano.

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