¡Asco!

BOQUERINI .

Ha pasado una semana, tiempo suficiente para ver con un mínimo de perspectiva cómo trataron nuestras televisiones el atentado de Barcelona. Todas las cadenas, la tarde del jueves de la pasada semana, interrumpieron sus programaciones para contar, con mejor o peor fortuna, la masacre de las Ramblas. Incluso Telecinco, cadena nada proclive a dar especiales informativos, conectó en cuanto pudo y empezó a informar sin descanso. Claro que lo de cómo informar ya fue otra cosa.

A falta de imágenes propias, en los primeros minutos las cadenas recurrieron a internet y a las imágenes que iban colgando los testigos de la masacre. Sí tuvieron cuidado -salvo una excepción- en evitarnos las más sangrientas y crueles. Y esas primeras imágenes nos las llevan repitiendo de forma inmisericorde durante toda la semana. Lo malo es que también en aquellos primeros momentos recurrieron a internet para la información, y la red de redes ya estaba en esos momentos llena de bulos. Enseguida se dijo que había cuatro terroristas atrincherados con rehenes en un establecimiento de comida turca, cercado por los Mossos d’Esquadra, que habían establecido una negociación con los terroristas. El bulo se dio por bueno y todas las cadenas se hicieron eco de la ‘noticia’. Incluso circularon por internet fotos -falsas, por supuesto- del local con los mossos en la puerta.

Pero lo peor, por cansino, en esto del 17-A televisivo han sido las tertulias. ¡Una semana con los mismos tertulianos, dale que te pego, diciendo lo mismo día tras día! En este apartado la palma se la llevó Telecinco con su ‘Mad in Spain’ el pasado domingo. Todavía no habían enterrado a las víctimas y ya estaban todos discutiendo a voz en grito, marca de la casa. El programa se olvidó por una vez de sus temas de cabecera para hablar de los atentados. La mecha que encendió la cosa fue el comentario que había hecho el consejero de Interior catalán distinguiendo a las víctimas entre catalanas y españolas. Pilar Rahola aseguraba que no lo había dicho con mala intención. Alfredo Urdaci decía que tenía que pedir perdón. Rahola le contestaba levantando la voz, y al final el presentador y moderador Jordi González (que con una falta de sensibilidad enorme había llamado «delgada y guapa» a la compañera que informaba desde las Ramblas del luctuoso suceso) abandonó su papel moderador y respondió a gritos a la tertuliana. ¡Asco!

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