Asalto al idioma

Asalto al idioma
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

El Tribunal Superior catalán ha establecido las horas mínimas de castellano, que nosotros y la Real Academia le llamamos español porque el lenguaje va de boca en boca. Quedan lejanos los tiempos en que el gran Blas de Otero pidió la paz y la palabra. La segunda está siendo derrotada por el independentismo, que aspira a no entenderse más que con los que hablan para conseguir no llegar a ningún acuerdo.

El Tribunal Superior catalán ha establecido el horario del castellano, que es el español, para los párvulos nacidos en Cataluña con el privilegio hereditario de ser bilingües. Ya Pablo Neruda, hablando y escribiendo sobre la conquista, dijo que «se lo llevaron todo, pero nos dejaron todo: la palabra». Ahora se les quiere restringir que la usen los que la dominan desde su más dura infancia y zarandean el artículo 155 para convertirlo en un artículo mortis. ¿Cómo podemos entender las ganas de no entenderse? El nacionalismo, que algunos creemos que es una manía de primates, se ha vuelto una pandemia que afecta a los adultos catalanes, pero por fortuna no a todos. Ahítos nos tiene España y aburridos el artículo 155. «Mal empieza la semana», que dijo aquel al que ahorcaban un lunes.

Falta más de un año, que en política es una eternidad, para que se celebren las elecciones autonómicas, pero el maitre Errejón, que es el número dos de Podemos, está preparando su combate en Madrid, que fuera castillo famoso antes de que se transformara en epicentro de todas las trifulcas. Se lleva mal con Pablo Iglesias, porque los dos llevan razón. El asunto común es el reemplazo de Cristina Cifuentes en una región en la que el PP ha gobernado durante los últimos larguísimos veinticuatro años. A mí no me va a dar tiempo para ver el desenlace. Ni para oírlo.

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