Arantxa tapia tiene razón

Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

No estoy de acuerdo con las críticas que se lanzan sobre la actuación concreta y las políticas genéricas del Gobierno vasco en relación con los desgraciados asuntos industriales que nos ocupan en estos días. En primer lugar, creo que tiene razón la consejera Tapia cuando afirma que, a pesar de la coincidencia en el tiempo de noticias negativas, no deberíamos extraer de ello la conclusión de que nuestra industria se derrumba con estrépito. La tiene, porque tal cosa no sucede. Lo cual no es óbice para que los casos producidos nos preocupen a todos.

Luego, al igual que no concedo excesivo mérito a cualquier gobierno cuando las cosas van bien, tampoco les echo todas las culpas cuando van mal. Máxime cuando, como sucede en estos casos, el Gobierno se ha ocupado y actuado en el estrecho margen que le conceden las leyes que regulan el comportamiento de los poderes públicos. ¿Deberían haber nacionalizado a todas las empresas?

Este tipo de situaciones se han dado, se dan y se darán porque las coyunturas cambian a velocidad de vértigo, como lo hacen las posiciones competitivas y los procesos empresariales de acomodación a ellos no son siempre exitosos. Por otro lado, igual que nos felicitamos cuando una empresa nuestra compra e invierte en alguna otra en el extranjero, debemos aceptar -sin resignarnos-, que los demás hagan lo mismo a la inversa.

¿Qué puede hacer un gobierno en un sistema como el que impera en la Unión Europea y que a pesar de sus defectos e imperfecciones es el mejor de los inventados hasta fecha? Pues crear las condiciones ambientales -legales, fiscales, administrativas, de impulso al I+D y cosas así-, más favorables para atraer actividad y mimar a quienes ya han invertido y mantienen aquí sus intereses. Aparte, claro está de perseguir el cumplimiento de los compromisos adquiridos

En este terreno, además de criticar actuaciones ajenas y esparcir culpas entre los «otros», algunos sindicatos deberían reflexionar sobre si su actitud favorece o dificulta ese proceso. Por que no es lógico asegurar que la Administración vasca ha creado un paraíso fiscal, para pasar a continuación a criticar que las multinacionales, u otros inversores, se vayan. ¿Se van de un paraíso? ¿Acaso son bobos?

Exigir que se creen empresas con grandes inversiones, que creen muchos empleos de calidad y que aporten grandes sumas de dinero a las arcas públicas es muy sencillo. Crearlas es menos sencillo. ¿Podrían aportar al empeño, además de las críticas?

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