Agitación en la enseñanza vasca

La huelga de mañana, la quinta en un mes, combina reivindicaciones laborales con otras de marcado carácter político

Los sindicatos exigen más plantilla y menos alumnos por clase./E. C.
Los sindicatos exigen más plantilla y menos alumnos por clase. / E. C.
ELCORREO

La enseñanza pública vasca no universitaria, con más de 200.000 alumnos en sus aulas, afronta mañana su quinta jornada de huelga en apenas un mes. Los sindicatos abertzales, a los que en este caso se han sumado CC OO y UGT, libran en este sector un enconado conflicto con el Gobierno autonómico sin visos de solución a corto plazo y en el que, en ocasiones, se confunden legítimas demandas laborales con planteamientos puramente políticos. Forma parte de la lógica que las centrales se esfuercen en corregir algunos de los ajustes aplicados en la educación durante los largos años de la crisis. Por ejemplo, que reclamen una menor interinidad (el nivel de empleo temporal en algunos ámbitos de la Administración es escandaloso), un aumento de las plantillas o la cobertura de las bajas laborales desde el primer día. O una subida adicional de los salarios, aunque no deberían ignorar las serias dificultades legales para hacer realidad esa demanda.

Otra cosa es que el alto coste de tales reivindicaciones y las limitaciones presupuestarias permitan al Ejecutivo satisfacerlas en su totalidad y a la vez. El Departamento de Educación solo las ha asumido parcialmente en una oferta que los sindicatos juzgan «insuficiente». El pulso en este terreno se inscribe dentro de la normalidad en las relaciones laborales. Mucho más discutible es que las centrales nacionalistas pretendan imponer también un cambio radical del modelo de enseñanza, con exigencias similares a las de la izquierda abertzale, y condicionen el acuerdo a la aceptación de esas medidas. Sus opiniones en esa materia son respetables, igual que las de los demás agentes educativos, pero no pueden olvidar que las competencias y la capacidad de decisión residen en el Parlamento y en el Gobierno.

Al margen del conflicto laboral, resulta imprescindible una profunda reflexión sobre las carencias de la enseñanza en Euskadi tras los preocupantes resultados del último Informe PISA y del que coloca a los alumnos de 9 años a la cola en comprensión lectora. Esas evaluaciones contrastan con el elevado gasto per cápita en el sector -el más elevado de España- y obligan a redoblar los esfuerzos para mejorar la calidad del sistema educativo, un objetivo que debe ser una absoluta prioridad para las instituciones vascas.

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