Afloran las divergencias

El soberanismo rompe su monolitismo en público, mientras crecen de forma peligrosa las expresiones de intolerancia

ALBERTO AYALA

Escribía el domingo ('Las dudas de los 'indepes'') que a una semana para el referéndum ilegal del 1 de octubre los partidos (PDeCAT, ERC y CUP) y organismos populares que integran el movimiento soberanista catalán (ANC y Omnium) aún no tenían, ni tienen, definida la hoja de ruta final del 'procés'. ¿La razón? Las divergencias entre ellos, que ayer afloraron en público con nitidez por primera vez, poco antes de que la Fiscalía diera otra orden a los Mossos d'Esquadra de extrema relevancia: precintar y tomar el control de los colegios electoerales antes del sábado para evitar sí o sí que se pueda votar.

Fue el portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, quien desató la tormenta al asegurar rotundo que «está absolutamente descartada» una declaración unilateral de independencia (DUI) por parte de las instituciones de Cataluña. Esa opción, dijo, «no está en la hoja de ruta de mi partido».

Le faltó tiempo a la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, para parar los pies a su compañero en Twitter. «El único escenario que tenemos sobre la mesa es el 1 de octubre. Que nadie se despiste. Todos concentrados en votar».

La tormenta no pasó a mayores. Pero, eso sí, el portavoz del Govern, Jordi Turull, además de dar por hecho que se votará y se podrán contra votos, pidió que se lea lo que dice la Ley de Transitoriedad suspendida por el Constitucional. La norma fija la declaración de independencia a las 48 horas de que se proclamen los resultados definitivos. Lo que apuntaría al viernes 6. A buen entendedor...

Pero el PDeCAT no tiene el mando en esta aventura. Debe compartirlo con ERC. Con la CUP, que también se apresuró a recordar a Campuzano que la declaración de independencia está en la hoja de ruta del movimiento soberanista. Y con los organismos populares que han dado impulso ciudadano al procés, ANC y Omnium. Sus dos líderes, Jordi Sánchez y Jordi Cruxart, volvieron a mostrarse convencidos de que la respuesta ciudadana el 1-O convertirá en irreversible el desafío secesionista al Estado.

Pese a las palabras del portavoz del PDeCAT, o puede que precisamente por ellas, en Madrid se extiende la impresión de que la posibilidad de una declaración unilateral de independencia cobra fuerza.

Aquí en Euskadi impresiones y deseos se entremezclan. Mientras la izquierda abertzale sólo contempla la opción rupturista, desde Sabin Etxea se transmite prudencia, respeto, y la convicción política de que la DUI sería un tremendo error político.

El expresident Felipe González resumió con lucidez y en pocas palabras la gravedad del momento político por el que atravesamos. «España vive una dramática crisis de Estado. La situación en Cataluña es lo que más me ha preocupado en los últimos 40 años», condensó el veterano políticio socialista, quien instó al secesionimos catalán a parar el 1-O y regresar a la legalidad. «Luego parlarem (hablaremos)».

Y es que la convivencia sigue deteriorándose y aumentan las expresiones de intolerancia. No resulta precisamente alentador que el cantante catalán Joan manuel Serrat esté siendo tildado de 'fascista' en las redes sociales por el independentismo por cuestionar el 1-O. Ni que en algunas ciudades se haya despedido a los guardias civildes y policías nacionales desplazados a Cataluña al grito de 'A por ellos'.

Qué complicado va a resultar el día después. Cualquier día después.

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