LOS ACADÉMICOS

LÍNEA CIRCULAR

Ahora mismo hay expertos extranjeros evaluando la ciudad

Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Bilbao opta a ser la ‘Mejor ciudad europea 2018’. No está mal, ¿pero con Azkuna no le ganamos el ‘Mejor ciudad mundial de la historia humana’ a Babilonia? Puede que lo recuerde mal. El premio que toca ahora lo entrega The Academy of Urbanism, una institución que dice reunir a los «líderes urbanos, pensadores y profesionales» del presente y el futuro. Una delegación de esa academia está desde ayer en la ciudad. Para ponernos nota. Explica el Ayuntamiento que no vienen a valorar solo cuestiones urbanísticas, sino también «aspectos ambientales, sociales, innovadores, identitarios». Si queremos ser la mejor ciudad europea del año, toca ganarle a Viena y a Liubliana. Son las otras capitales finalistas.

Ahora el análisis táctico: estamos en el grupo de la muerte y el rival fuerte es Viena. Hay que parar como sea esa ringstrasse suya, tan austrohúngara. Por lo demás, que los académicos recorran la ciudad es como un examen repentino y general. Eso me pone nervioso. Ahora mismo, para que todo resulte suficientemente innovador e identitario, solo se me ocurre una cosa: soltar a los Cinco Bilbaínos por la Gran Vía en unos segways. Y no sirve. El Ayuntamiento debería avisar con más tiempo. Así podríamos prepararnos. Para coincidir con los académicos en los restaurantes, por ejemplo. Y hablar a su alrededor, muy mal, de Viena y Liubliana.

Ya vamos teniendo experiencia y, dentro de los entes urbanísticos premiadores, The Academy of Urbanism tiene un toque moderno, simpático y desinteresado. No siempre fue así. Incluso cuenta esta gente entre sus filas con un poeta residente que escribe sobre las ciudades premiadas. Se llama Ian McMillan y tiene un programa de poesía en la BBC. En 2014, por esta cosa de los premios, tuvo que escribirle un poema a Cork, que no es precisamente una ciudad lírica. Pero no se vino abajo y consiguió rimar ‘Cork’ con ‘fork’ (tenedor). No se había visto semejante despliegue de recursos fonéticos desde que Unamuno rimó ‘Salamanca’ con ‘palanca’. Yo creo que esto de la ciudad del año 2018 nos lo llevamos. Bilbao tiene mala rima y McMillan igual tiene mala suerte. En inglés, creo que Bilbao no rima con ningún cubierto. Lo de la rima Jardiel lo solucionó en un soneto de un modo drástico, pero terminante: escribiendo «Bilbado» todo el rato.

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