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Katherine Lengford, en su papel de Hannah Baker.

Los logros de 'Por 13 razones'

  • En serie

  • La serie de Netflix, basada en el bestseller de Jay Asher, aborda el acoso escolar de forma audaz y arriesgada

Los logros de 'Por 13 razones' son evidentes. Nunca antes se había tratado un asunto con tantas aristas y matices como el acoso escolar desde una perspectiva tan audaz y original. Por temática, la producción de Netflix corría el riesgo de convertirse en un telefilme de sobremesa, quizá algo más elaborado, en el que los populares de la clase acaban destrozando la vida a una joven con pocas habilidades sociales. Nada más lejos de la realidad. De hecho, si hay un mensaje claro en la serie es que cualquiera puede ser víctima de un tormento así.

Porque aparentemente Hannah Baker, la protagonista de 'Por 13 razones', no forma parte del arquetipo de adolescente con problemas en el instituto. Atrevida, ingeniosa, guapa y mordaz, la joven, a la que da vida una excepcional Katherine Lengford, se suicida en el primer capítulo de la serie. El desconcierto se apodera de Clay Jensen (interpreado por un soberbio y contenido Dylan Minnette), un compañero de clase que jamás se atrevió a decirle lo mucho que la quería. ¿Por qué se ha suicidado? ¿Cuáles han sido sus razones?

Y es aquí donde entra en juego el genio de Jay Asher, el autor del bestseller en el que se basa la serie, que se publicó en 2007. La forma en la que Hannah Baker narra su particular descenso a los infiernos de la marginación y el 'bullying' en un instituto medio americano es simplemente magistral. Antes de suicidarse, la joven graba siete cintas de casete con las trece razones -una por cada cara- que le llevaron a tomar la decisión. Las siete cintas en bloque son distribuidas entre los 'responsables' y cada capítulo desarrolla una de las caras.

La voz en off de Baker vertebra cada episodio, repleto de flashbacks en los que se contrapone la luminosidad de un pasado con un futuro aún incierto al sombrío presente. La frustración, los anhelos, la crueldad de las redes sociales, los celos, los malentendidos, los chismorreos... Forman parte de una narración que se va dibujando como un relato de intriga y misterio que el espectador va desentrañando junto a un Clay Jensen a veces cegado por la sed de venganza.

Dylan Minnette, en el papel de Clay, charla con Hannah.

Dylan Minnette, en el papel de Clay, charla con Hannah.

La serie arriesga incluso en el desarrollo de su protagonista. Baker no es un personaje pasivo y bondadoso, que se deje llevar por las circunstancias, y sobre todo cuenta con claroscuros. Es esencialmente una joven luminosa y carismática, que oculta su leve inseguridad tras el sarcasmo y la ironía. La rabia y el anhelo de revancha hacen que, como cualquier joven de instituto, llegue a comportarse a veces con crueldad. Por otro lado, la serie en rara ocasión condena por completo a aquellos personajes que la han empujado de una u otra manera al suicidio, hasta el punto de que el espectador puede llegar a comprender ciertas actuaciones, sin justificarlas.

'Por 13 razones' no es perfecta. Dirigida por temática fundamentalmente a adolescentes -la serie cuenta con advertencias cuando el capítulo que uno se dispone a ver tiene alguna escena escabrosa-, su ritmo es, a veces, exageradamente lento y peca de reiterativo. Ciertos personajes parecen estar ahí para dar más suspense a una narración que, en realidad, no lo necesita y la serie no escapa tampoco a las incoherencias de guion. Aún así sus logros son mucho más importantes que sus fallos. Valiente, distinta e inteligente, 'Por 13 razones' es una propuesta de obligado visionado.

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