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Lena Dunham, en 'Girls'.
Lena Dunham, en 'Girls'.

Lena Dunham se despide de 'Girls'

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  • La actriz cierra la serie que le ha dado el éxito con una tanda de capítulos que de nuevo no despertarán indiferencia

En unas semanas la voz de Hannah Horvath se apagará. No sucederá lo mismo con la de Lena Dunham -creadora e intérprete del personaje- que ha demostrado que cuenta con un discurso que contar y aportar y que tiene una manera particular de exponerlo. Dunham gustará más o menos pero ha sabido dar que hablar y despertar sensaciones en un espectador resabiado en series. Desde que expresó el propósito de ser la voz de una generación -por aquello le llovieron palos por todos los lados- ha sorprendido con su estilo, su ironía, su atrevimiento. Por todo menos por causar indiferencia. Y eso es bueno, muy bueno hoy en día.

'Girls' se acaba. Ya se han emitido cinco de los diez episodios que componen la última temporada de este veterano título de HBO, que ha sido pieza fundamental de su programación durante seis años. Con esta tanda de capítulos echa el cierre y deja atrás a un grupo de chicas que han acercado al público a una forma de pensar y a un modo de actuar de unos jóvenes que en plena veintena no saben muy bien qué hacer con su vida ni cómo gestionar el hecho de que no haya sido tal cual se la habían vendido. Esa generación que se topó con la crisis que había cambiado el mundo, esa generación desilusionada y caprichosa que no termina de encontrar su lugar. En ese escenario se ha movido 'Girls' y ahí sigue en las entregas finales.

La serie de Dunham logró posiblemente el año pasado su temporada más adulta y redonda. También fue la más coral y la creadora regaló a sus compañeras algunos de los mejores capítulos. Todas ellas se encontraban ante el reto de la madurez, con la hora de dejar atrás esa adolescencia de la que se negaban a salir y con la necesidad de responsabilizarse de sus actos. Por supuesto lo hacían de manera imperfecta. Lo contrario hubiese sorprendido a sus seguidores. Trataron de centrarse con bodas y viajes de por medio. Pero salieron huyendo. Intentaron hacer lo correcto, renunciado a tentaciones, pero se vieron abocadas a caer en ellas. Procuraron hacer frente a nuevas revelaciones -posiblemente la orientación sexual del padre de Hannah fue la más sorprendente- pero mediaron con ellas de manera torpe. Regresaron fantasmas del pasado (Charlie, el mojigato novio de Marnie, volvía en el maravilloso episodio 'The Panic in Central Park') y su visita lo único que provocó es más confusión. Quien dijo que madurar era maravilloso mentía.

Hannah, Jessa, Marnie y Shoshanna son un grupo de veinteañeras que sobreviven en Nueva York después de haber acabado sus estudios y tras asumir su independencia. Procuran buscar un espacio y una identidad con la que se sientan a gusto. Así nos las presentaron en 2012 y a lo largo de este tiempo las hemos ido conociendo y aprendiendo a quererlas y comprenderlas. Y no es fácil, porque en 'Girls' la mayoría de personajes son egoístas, insensatos, inconsecuentes, traidores. Empezando por la propia Hannah. Dunham no tiene problema en pintar para si misma una protagonista que es miserable en ocasiones. La creadora de esta serie no ha sufrido el síndrome Sarah Jessica Parker, que a medida que su producción iba tomando popularidad fue modulando su papel para hacerlo más propio de un cuento de princesas. Hannah es igual o peor que al principio. Piensa en ella, en ella y en ella. Y no tiene complejos para exhibir lo que es. Esto es literal. Los desnudos de la actriz alimentan cientos de conversaciones. Y ella sabe que dan de sí. Por eso ya en el primer capítulo de la última temporada ofrece su buena ración. Dunham sabe lo que hace.

Alex Karpovsky, Lena Dunham y Allison Williams en 'Girls'.

Alex Karpovsky, Lena Dunham y Allison Williams en 'Girls'.

En esta tanda final del capítulo del que más se ha hablado es 'American Bitch', estupendo ejercicio sobre cómo abordar el complejo tema de los abusos masculinos sin caer en tópicos ni en argumentos manidos. Un encuentro entre Hannah y un escritor al que venera da lugar a una conversación en la que la chica le expone las razones que le han llevado a escribir un artículo sobre las acusaciones que hay en torno a él por forzar encuentros sexuales con sus admiradoras. Él se defiende de ello. O se justifica, no sabemos bien qué calificativo colocar. Todo el episodio se desarrolla en casa de él, con una conversación cargada de matices y una ambigüedad que hace que el espectador -aunque tenga una opinión firme ante el tema- dude sobre la posición que tomar.

Para la recta final Dunham tenía una sorpresa para Hannah que va a cambiar, ahora sí, definitivamente su vida. Esta vez sí. Falta por ver quién va a estar y cómo a su lado en el nuevo rumbo. Esta vez sí que cambia. Esta vez, sí.

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