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Daniel Radcliffe, en 'Imperium'.

Daniel Radcliffe ya no es Harry Potter

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  • Este fin de semana se pone en la piel de un neonazi en el thriller 'Imperium', papel por el que ha sido piropeado por la crítica estadounidense

No es fácil desencasillarse en el entorno cinematográfico tras un éxito precoz. De niño prodigio a juguete roto hay un paso. Ser una estrella a edad temprana puede ser una condena, que se lo pregunten a Macaulay Culkin, por decir algo obvio. Son muchos los ejemplos de pequeños astros que crecen en el lado salvaje y no siempre salen de él. Su trayectoria se desvía, disminuye el trabajo, los excesos hacen mella en el físico y acaban siendo carne de reality show cuando la adolescencia se lo ha quitado (casi) todo. Afortunadamente, ejemplos hay que han sabido reinventarse, como Elijah Wood, que empezó lentamente desde niño, subió como la espuma tras interpretar a Frodo en la trilogía de 'El Señor de los Anillos' y se mantiene en activo apostando por el cine independiente, autoral, con sello de calidad (ahí está 'Ya no me siento a gusto en este mundo', ganadora en Sundance, recientemente estrenada directamente en Netflix). Daniel Radcliffe (Londres, 1989), el rostro de Harry Potter, tenía todas las papeletas para ser otro Joselito, pero lejos de rendirse al reverso tenebroso que podía suponer la fama de su archiconocida caracterización del pequeño mago, está redirigiendo su carrera con pasos lentos pero seguros. El lado oscuro intentó seducirle. Tantos millones de libras en la cuenta corriente son difíciles de controlar, los problemas del primer mundo, la lucha contra el tedio, los caprichos de Occidente, la atracción por el alcohol… Cruzar sin perder los papeles el inevitable periodo de confusión hacia la madurez que enfatiza la extrema popularidad que brinda la industria del entretenimiento se revela como una ardua misión de impredecible conclusión.

Radcliffe se pasó trabajando en una franquicia nacida para triunfar a lo largo de su niñez, creció con ella, se enriqueció con ella. Encarnó a uno de los personajes literarios más conocidos de los últimos tiempos, un superventas imparable que ha marcado a generaciones. Con veinte años, mientras rodaba con su gran familia las últimas entregas de la saga fantástica, bebía más de la cuenta, pero ya tenía claro que debía combatir la maldición de la gloria prematura, quitarse el sambenito de artista estrellado al salirle bigote y caer en desgracia, hundiendo su carrera en montañas de coca. Supo coger el timón y reírse de sí mismo en la segunda temporada de la ácida serie de televisión 'Extras', realizando un cameo jocoso donde se interpretaba a sí mismo, convertido en un sujeto caprichoso, un actorzuelo malcriado obsesionado con el sexo. Realizó una hábil caricatura de sí mismo, mirándose frente al espejo, para tener claro y subrayar cómo no quería acabar. La comedia de Ricky Gervais retrata con humor punzante la tontería que reina en Hollywood y aledaños, lo absurdo de la celebridad, tirando de colaboraciones de estrellas invitadas que lucen en los créditos con su verdadero nombre para impregnar de realidad la sátira.

En 'Horns', Radcliffe a un joven al que le salen dos cuernos.

En su afán de no figurar en la historia del entretenimiento ad eternum como el actor que encarnó al famoso niño mago de los libros de J. K. Rowling, Radcliffe apostó por el teatro y protagonizó 'Equus' con apenas 17 años, con éxito de crítica y público. No vamos a recordar, precisamente, su paso por el Colegio Hogwarts para Magia y Hechicería, para poder hacer hincapié en otras películas de interés de su estigmatizada filmografía. Para empezar, ha estrenado hace nada en nuestra cartelera la película ganadora del último festival de Sitges, 'Swiss Army Man' (2016), por cuyo trabajo actoral se llevó el premio a mejor interpretación masculina. No es de extrañar, atendiendo a la premisa del filme: interpreta a un cadáver tal cual, objeto de entretenimiento de un náufrago que combate la soledad compartiendo juegos con su amigo inerte. Una alocada propuesta, oda a las flatulencias, que se revela como un loable atrevimiento en el periplo interpretativo de Radcliffe, aficionado al riesgo. Protagonizó sin ir más lejos la incomprendida 'Horns' (2013), probable cinta de culto con el paso del tiempo. Su rol, un joven al que le salen unos cuernos en la cabeza de la noche a la mañana, complicándole la existencia, se movía en arenas movedizas, pasando del buen rollo a la antipatía según los acontecimientos. Bajo la batuta del enfant terrible Alexandre Aja, comedia y horror se funden desconcertando al espectador.

A Radcliffe le va el terror, ya lo demostró en 'La mujer de negro' (2011), tan trillada como eficaz. En 2015 encarnó a Igor, el ayudante del científico con delirios de grandeza Víctor Frankenstein, en la enésima versión de la novela clásica de Mary Shelley, esta vez una adaptación libre protagonizada junto a James McAvoy, el joven Profesor Charles Xavier de 'X-Men'. El relato, ambientado en 1860 en los inicios de la Revolución Industrial, se apoyaba mayormente en la relación entre los personajes. 

Radcliffe, en una de las entregas de 'Harry Potter'.

En la segunda entrega de 'Ahora me ves' (2016), estrenada en salas el pasado verano, era el villano de la función, lo mejor del show, de nuevo caricaturizándose, y se ha decantado en ocasiones puntuales por la comedia romántica en 'Amigos de más' (2013) e 'Y de repente…' (2015). Este fin de semana se pone en la piel de un neonazi en el thriller 'Imperium', papel por el que ha sido piropeado por la crítica estadounidense. Sirvan unas palabras de su cosecha como colofón: "La inseguridad es un monstruo muy común en nuestra profesión", ha declarado el actor en una de sus últimas entrevistas. "En el fondo, los actores y las actrices somos un poco masoquistas: nos gusta sufrir y ponernos constantemente a prueba. Y cuanto más duro es el reto, más fortalecido sales. Esa es la última gratificación que te da esta profesión, independientemente de lo que digan los críticos o del éxito de taquilla. Yo, particularmente, busco salir siempre de mi zona de confort. Me asustan los papeles fáciles".

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