Cine crudo, rabia juvenil

La sugerente propuesta de la debutante Julia Ducournau, 'Crudo', refleja de forma impactante el fin de la inocencia de una adolescente

Julia Ducournau, en una escena de 'Crudo'./
Julia Ducournau, en una escena de 'Crudo'.
BORJA CRESPO

Ojo con el tráiler de 'Crudo', el montaje de las imágenes seleccionadas y las cartelas de apoyo, frases publicitarias sensacionalistas, puede llevar a engaño, como ocurrió el pasado año con una de las mejores películas de terror de los últimos tiempos, la atmosférica 'La bruja', una manera diferente de entender el cine de horror, más cercano a un ritual sensorial, a un aquelarre, que a un catálogo de sustos, uno detrás de otro, a un volumen descomunal. No es una película de miedo al uso, luego no es plato para todos los gustos, aunque tire de género. Degustar, o más bien devorar, la sugerente propuesta de la debutante Julia Ducournau significa contemplar el fin de la inocencia de una adolescente que se transforma en otra persona, por ello sus gestos mutan, su comportamiento huye de convencionalismos y su cerebro se adapta a una existencia renovada. La joven actriz Garance Marillier ('Ce n'est pas un film de cow-boys'), excelente en su papel, protagoniza una metáfora caníbal del despertar de la juventud, narrada de forma visceral por una voz femenina con especial interés por la dirección de actores y la puesta en escena, capaz de llevar un relato macabro de lo obvio a lo singular, revelando una clara iniciativa autoral que se mueve a conciencia en el terreno del cine más siniestro. Personalidad le sobra a uno de los mejores títulos del pasado festival de Sitges (Premio Citizen Kane a la mejor dirección novel y Premio Jurado Carnet Jove a la mejor película).

'Crudo' cuenta con escenas truculentas, abunda la hemoglobina, pero su explícita estética no es lo más interesante, ni mucho menos, de una excelente muestra de cine de género, de presupuesto modesto, que cuenta con una familia de vegetarianos como punto de partida. La pequeña del clan se desvía de sus principios al probar la carne por una necesidad incontrolable. Se lo pide el cuerpo. A pesar del planteamiento, el debut en pantalla grande de Ducournau no es una comedia, aunque no faltan buenas dosis de humor negro, con momentos de auténtico impacto que pueden despertar sensaciones encontradas. La protagonista estudia veterinaria, la universidad como marco, con todo lo que conlleva a nivel referencial. Las sucesivas situaciones que vive el personaje encarnado por Marillier se ven reflejadas en su propio cuerpo. El trabajo físico de la joven actriz es notable. La espiral de violencia inconsciente que envuelve a la confusa estudiante le conduce a otro estado mental, a una manera completamente diferente de sentir y vivir, entre el deseo y el instinto de supervivencia. El despertar del sexo, la conciencia de género, la construcción de la propia identidad, de la timidez al arrojo, del inmovilismo a la ruptura de arquetipos, el cuestionamiento de normas morales, los síntomas de rebeldía La riqueza temática del mejor estreno del fin de semana se aleja del desbocado interés de su distribuidora por llevar al personal a las salas vendiendo el viejo truco de la ambulancia aparcada en la puerta del cine esperando al espectador fácilmente impresionable.

El ideario de Cronenberg está presente en 'Crudo', la metamorfosis como reflejo psicosomático. Los personajes femeninos se relacionan con su físico de manera espontánea, desinhibida, con el fluido corporal como extensión, una característica importante en un proyecto más inquietante que sórdido, con puntos en común con la cinta de culto 'Ginger Snaps' (2000), donde la licantropía servía de excusa para retratar, en el ámbito del instituto, el salto de niña a mujer. El despertar de la inocencia como maldición, como también mostraba la excelente 'It Follows' (2014), aunque con diferente conclusión. El horror se transforma en apología de la diferencia.