La vibración de la fachada del número 38 de Real Aquende obliga a cerrar la calle

Urbanismo calcula que las tareas de derribo manual puedan concluir en la jornada de hoy para reabrir mañana la vía

CRISTINA ORTIZ

La vibración de la fachada principal del edificio situado en el número 38 de Real Aquende, en cuya demolición se trabaja desde hace varias jornadas, ha llevado al Ayuntamiento a adoptar nuevas medidas de seguridad en las tareas de derribo para evitar que se puedan producir daños debidos a la caída de cascotes en una calzada por la que de manera habitual circulan vehículos y peatones.

A ninguno de los dos se les permitió ayer ni se les va a permitir hoy acceder a la plaza de España a través de la calle que la une con el puente Carlos III. Una valla impide el paso junto a un bloque de tres plantas notablemente deteriorado y cuyo perímetro a la vía pública se encuentra delimitado por una lona azul que recubre el andamiaje.

Fueron los propios operarios encargados de las tareas de derribo manual los que alertaron de que «la fachada se movía. Notaron una pequeña vibración en esa pared de asentamiento», explicó la concejala de Urbanismo, Noelia Manrique.

Al parecer las vigas que soportan el muro también «se encuentran en mal estado», una afección que «no era apreciable a simple vista». La constatación del deterioro llevó a cortar la vía tanto al tráfico rodado como a los viandantes, pero sin variar los trabajos de demolición previstos; aunque sí se reforzó el apuntalamiento de la fachada. En principio se espera que el derribo, realizado a mano y sin apoyo de máquinas, concluya hoy; permitiendo la reapertura de la calle mañana mismo. La retirada de escombro y de material se llevará a cabo sin necesidad de mantener la vía cerrada.

Los primeros en dar la voz de alarma sobre la situación del inmueble fueron semanas atrás los vecinos del bloque colindante, los del número 36, tras escuchar unos ruidos. La visita de los técnicos municipales un día después permitió comprobar que una cuarta parte del volumen del edificio se había venido abajo, aunque los daños no eran visibles porque se habían producido en la parte interior de la construcción y las fachadas exteriores no presentaban daños o grietas. No había derrumbe hacia vía pública, pero la magnitud de los daños llevó a temer que pudiera seguir cayendo y llegara a arrastrar al bloque colindante que, por seguridad se desalojó durante varios días.

De manera paralela se decretó la ruina del número 38, se apuntaló y se contrataron los trabajos de demolición. Un gasto que, en principio, va a asumir el Consistorio ya que el edificio es propiedad de una constructora que se encuentra en concurso de acreedores. «Hablamos con sus responsables por teléfono y les notificamos la situación por correo electrónico pero nos contestaron que mientras no se resuelva esa situación no pueden hacer nada al respecto. Así que las medidas las ha tenido que ejecutar el Ayuntamiento con carácter subsidiario. La urgencia ha obligado a tener que proceder con absoluta rapidez», explicó Manrique.

Evidentemente, el cierre de Real Aquende ha obligado a modificar la circulación, desviando hacia la calle Bilbao y la N-1, el tráfico desde el centro de la ciudad hacia Orón y el hospital; y hacia el puente de Hierro a quienes se dirijan a la barriada de San Juan del Monte y Fuentecaliente. Quienes circulen por Independencia deben girar obligatoriamente al puente Carlos III. Los peatones pueden acceder a la plaza de España por Independencia y travesía de La Fuente.

Fotos

Vídeos