A mal tiempo un abrigado disfraz

La actualidad se coló en la fiesta./Avelino Gómez
La actualidad se coló en la fiesta. / Avelino Gómez

Los mirandeses volvieron a demostrar que las ganas de fiesta y de celebrarla en la calle no se pierden aunque la gélida temperatura y la amenaza de lluvia invitara más a pasar la tarde en casa bajo el abrigo de una manta

M. A. C.

El frío propio del invierno que después de algunos años muy benignos había quedado en el olvido para muchos estaba anunciado para este Carnaval. A nadie le ha pillado de sorpresa que la temperatura fuera la propia de la estación y como todos estaban avisados, los que llevaban tiempo pensando en cuál sería el atuendo que iban a lucir en este fin de semana de fiesta optaron por elegir disfraces que no trajeran como consecuencia coger un resfriado.

Así las cosas la mayoría de los participantes en el desfile, y también los que aun sin formar parte del colectivo que se inscribió en el concurso, se animaron a transformarse en personajes alejados de lo cotidiano, acabaron pensando que ante el mal tiempo lo que cabía era elegir algo más bien abrigadito.

De esta manera ni ellos ni los que desde las aceras presenciaron el desfile que arrancó desde la calle La Estación y concluyó con la fiesta de la Plaza de España tuvieron sensación alguna de frío.

Predominaron entre los participantes los personajes que enseñaban poco y se cubrían la mayor parte del cuerpo, porque una cosa es disfrutar –que lo hicieron–, y otra estar pensando en que la exhibición de estas particulares y en muchos casos elaboradas galas debía acabar pronto para poder encontrar un espacio en el que abrigarse.

Si la sensación térmica era gélida pronto desapareció porque de poner calor y, además mucho color, se encargaron los treinta y ocho grupos, de más o menos integrantes que dejaron patente que lo que había era muchas ganas de fiesta. Si comenzó todo ayer con el desfile de los más pequeños, unos superhéroes que, como ya es tradicional, confeccionaron sus personajes con humildes bolsas de plásticos que tomaron vida gracias a la imaginación, ayer en la fiesta de los mayores –en la que no faltaron tampoco infinidad de niños y niñas–, se vio cómo muchos dieron el do de pecho para conseguir espectaculares trajes.

Sin duda el principal objetivo general es el de pasárselo en grande en este tiempo previo a la Cuaresma, pero como a nadie le amarga un dulce, echaron mano de todo lo habido y por haber para intentar hacerse con el premio que le de el título de reyes del Carnaval. Para eso el desfile tenía carácter de concurso, .

Y el jurado va a tener que afinar, y mucho para determinar quienes son los mejores en todas y cada una de las categorías, desde la individual hasta la de grupos de más de nueve personas, la de carros engalanados (se pudieron ver once), y la de colectivo joven.

Para todos los gustos

El resultado se conocerá esta tarde en la cita prevista a partir de las seis y media de la tarde en el Pabellón del Ebro, al que los que quieran optar a la consecución de algún premio tendrán que acudir disfrazados. Y será en ese momento cuando se verá si el gusto de los jueces coincide o no con el del público que ayer disfrutó con el desfile.

Entre los espectadores había opiniones para todos los gustos; unos apostaban por los disfraces más tradicionales, otros preferían los que dejaban en el más absoluto anonimato a sus particulares ‘perchas’. Había quien consideraba que tirar de ingenio para meter asuntos de actualidad merecería ser tenido en cuenta y otros apostaban por los que se inventaron personajes. En definitiva, a cada uno le parecía uno el mejor.

Se vieron personajes de animación, no faltaron los objetos, ni los que nunca fallan en las citas carnavaleras  payasos, indios y vaqueros o personajes terroríficos. Se evocó el cine, la historia ya fuera de roma o el pueblo vikingo, y se tiró de imaginación para mostrar también aspectos llenos de fantasía. Este año fueron también muchos los que decidieron convertirse en animales –no en vano el traje es abriogadito–, y hubo unicornios, tigres....

Y todo ello pudo verse en el desfile animado con la música que pusieron cuatro grupos, una batucada y tres charangas (se olvidaron de la música sanjuanera y se metieron de lleno en el Carnaval), y que concluyó en la plaza del Ayuntamiento.

El lugar en el que se iba a producir el fin de fiesta estuvo en el aire a lo largo de todo el día. Se había pensado en la alternativa del Pabellón del Ebro por si la lluvia quería también participar de la fiesta. Al final prefirió dejar que fueran los mirandeses los que adquirieran el protagonismo y aunque apareció tímidamente justo cuando arrancaba el jolgorio, acabó sin aparecer.

Hubo pues fiesta para todos y aún queda la jornada de hoy que volverá a llenar las calles de personajes poco habituales en el día a día de la ciudad. Habrá que aprovechar el momento porque ya queda menos para que llegue el entierro de la sardina, el momento de la triste despedida y de meterse de lleno en los prolegómenos de la Cuaresma, antítesis de la fiesta carnavalera.

Muchos fueron los que se disfrazaron y consiguieron con su ingenio arrancar una sonrisa de quienes los contemplaban. Este año quien no ha optado por disfrazarse ha sido el clima. Estamos en invierno y la estación ha decidido dejarse de caretas y trajes diferentes a los de la época en la que estamos. De dejarlo atrás por unas horas se han encargado los mirandeses que una vez más han demostrado que hay tiempo para todo y si ahora lo que toca es fiesta, pues se disfruta de ella y con todas las ganas del mundo.

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