Al teatro a través de ‘Murmullos’

En el espectáculo no faltó el colorido. /Avelino Gómez
En el espectáculo no faltó el colorido. / Avelino Gómez

Sonidos y música en vivo llenaron el escenario del Teatro Apolo en la obra dirigida a bebés

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Sin grandes estridencias pero con mucho sentimiento y afecto es como los actores de la compañía Tyl Tyl –ayer Daniel Lovecchio y Ave María Tejón, acompañados desde el patio de butacas por Pury Estalayo–, consiguieron acercarse al siempre complicado y sorprendente público infantil, que siguió con atención el transcurrir de ‘Murmullos’, y vio cómo el casi vacío escenario fue tomando forma para convertirse cuarenta minutos después del inicio en un gran telar construido con la participación de todos.

La compañía tiene ya más de treinta años de andadura y dispone de un centro de arte y cultura para la infancia permanente. Lo que en ella se trabaja sale a otros lugares, como es el caso de ‘Murmullos’, un trabajo en el que se potencia «lo pequeñito, lo murmurante, eso que más allá de lo que se les muestra, los niños observando», apuntaba Daniel Lovecchio.

Con el espectáculo se adentran en las distintas capas perceptibles de la realidad, y por eso trabajan con las sensaciones. «Una de nuestras características es la búsqueda del desarrollo sensorial. Planteamos un trabajo en el que el movimiento y la acción motora, tan cercana en los bebés, es fundamental. Buscamos lo perceptivo, y por eso utilizamos las canciones y la música en directo», explicaba Pury Estalayo; actriz de la compañía, pero ayer espectadora.

En relación con el resto de los que acudieron con la intención de disfrutar con la propuesta teatral fue Ave María Tejón, quien comentó que «en un trabajo dedicado a niños y niñas de estas edades hay que hacer las cosas con más rigor, si cabe, que en el teatro dedicado a los adultos porque cuando se está con niños hay que atrapar su atención desde el primer momento, si no, olvídate». También apuntó que su percepción es que los niños, su particular público, son diferentes en cada lugar.

«En algunos lugares te encuentras con niños y niñas más perceptivos, en otros lo que destaca es que son más participativos, va variando». Y con su trabajo lo que intentan es percibir las especiales características y llevárselos a su terreno desde el momento en el que comienzan con sus ‘Murmullos’.

Son los integrantes de Tyl Tyl, actores, pero teniendo en cuenta que su elección ha sido la de mostrar su arte al público más joven dejan de lado la interpretación como «un acto exhibicionista, y nos adentramos en un acto integrador en la cultura, en la identificación con el otro, en la empatía, y en los valores que tenemos como humanos; por eso trabajamos para bebés».

Ahondando en esta dedicación al mundo infantil apuntaron la importancia de acostumbrar desde muy pronto a los niños y niñas a familiarizarse con el mundo del teatro. «Las artes y la percepción calmada es algo fundacional, y digo fundacional, no fundamental, en el ser humano. Esto sirve para crear seres humanos», es lo que manifestó Daniel Lovecchio.

Gran escenario

Los espectadores disfrutaron ayer, pero no lo hicieron menos Daniel y Ave María, que elogiaron las características del Apolo. «Es un espacio maravilloso, y consideramos muy certera la posibilidad que tiene de adaptación del escenario de un teatro tan grande como éste a algo tan cercano para que la participación sea más activa».

Se enfrentaron a un nuevo reto, el de atraer la atención de los niños mirandeses ante los que trabajaron «con sinceridad, sin impostura para conseguir lo que pretendemos, que no es otra cosa que conseguir una comunicación real. Así es como dejamos lo que traemos, y nos llevamos una gran experiencia».

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