La suerte está a la vuelta de la esquina

Las administraciones esperan el último impulso de esta semana. /Avelino Gómez
Las administraciones esperan el último impulso de esta semana. / Avelino Gómez

El sorteo de la Lotería de Navidad se celebrará el próximo viernes y desde las administraciones de la ciudad se afronta esta importante semana con ilusión

ÓSCAR CASADO

Este año nos toca. Quien más quien menos habrá escuchado o habrá hecho de futurólogo sobre la suerte que le deparará el sorteo de la Lotería de Navidad. Para muchos este es el momento en el que las fiestas se instalan definitivamente en el día a día, sobre todo, para las personas que tienen la fortuna de ver que su décimo está entre los elegidos.

Un momento que llegará el próximo viernes, en la que es sin duda una mañana especial, donde la expectación por recibir algún premio llega a las cotas más altas. Pero para alcanzar ese punto, las administraciones de lotería llevan meses dedicando horas al sorteo, repartiendo, revisando números y recibiendo mensajes de todo el territorio, porque alguien ha soñado que un décimo en concreto sería el que los niños de San Ildefonso elegirían para cantar con más fuerza.

«Es la semana que más se trabaja. Una locura total», confiesa Loli Plaza desde la administración número cuatro. En la ciudad hay otras dos, y en todas ellas afrontan esta importante recta final con la idea de que será un tramo frenético. Para ello se preparan con el deseo y la esperanza de que este 2017 puedan repartir suerte.

Ahora ellas son las protagonistas y ven que la «gente se anima o se acuerda porque todo lo dejamos para el último momento», apunta Yolanda Herrero desde la número tres, donde el año pasado repartieron un pellizco de un quinto premio. Con ese impulso, y seguramente con otros factores, reconoce que las ventas «han ido un poquito mejor». A la espera de este último estirón, pero también de las devoluciones que se puedan producir en esta semana, Herrero estima que en su administración se haya podido crecer un 5%.

Unas cifras similares a las que se indican desde la número uno, ubicada en la Ronda del Ferrocarril. En su caso, el año pasado se alcanzaron los 825.000 euros y este año se espera llegar a los 852.000. Su responsable, Carlos Roa, confiesa que a estas alturas y a la espera del último arreón se cuenta con un incremento de unos 20.000 euros que espera que todavía aumente ligeramente.

En cualquier caso, esta subida se consigue gracias al trabajo que se realiza por parte de los loteros durante toda la campaña, que oficialmente se inicia en el mes de julio cuando reciben las primeras series. No obstante, en el caso de una ciudad de las características de Miranda, la carrera empieza de verdad «el 1 de octubre», indica Roa.

A partir de ese momento es cuando arranca la verdadera campaña, cuando desde las administraciones se empieza a ver qué números son los que se les han otorgado. Con el listado se hacen estimaciones, cálculos y se decide si se pide más números, con el riesgo de pasarse, lo que puede tener consecuencias al año siguiente. Un paso muy importante que puede hacer que las ventas vayan mejor si en la distribución has tenido fortuna con las terminaciones.

Esto es por ejemplo lo que le ha ocurrido a Herrero, quien reconoce un cierto beneficio ya que «teníamos muchísimos 17 y lo teníamos nosotros». Pero este año, al margen de las últimas cifras más típicas, como el 13, el 15, el mencionado 17 o el 69, la estrella del sorteo está siendo el 155. Una consecuencia de la situación de la política nacional que está dejándose notar también en la elección de los boletos. «Que si lo puedes hacer con máquina que hadme un listado, que acabe, que empiece...», resume Roa sobre el interés que se ha despertado, aunque otros clásicos como el código postal de Miranda, el 09200, «también se va a agotar», reconoce Roa.

En la número cuatro, Loli Plaza no es ajena a la expectación del 155 y reconoce que «me lo están pidiendo de cualquier manera». Además desde el establecimiento de Dos de Mayo también apuntan a las terminaciones típicas y en especial un número que solo tenían ellos, el 16717 que se ha distribuido «por muchos puntos de España», detalla Plaza.

Distintas fórmulas

Pero al margen de las cifras mágicas que son más fáciles de vender, por parte de las administraciones se intenta aprovechar al máximo este momento, puesto que para ellos representa una gran oportunidad. Además, como se critica desde la administración número uno, en la ciudad se sufre el «intrusismo» de algunas ubicadas en Burgos algo que les perjudica no solo en las ventas, sino también a la hora de abonar los décimos que hayan sido premiados con cantidades que se pagan en ventanilla.

Lo que sí que se hace, por ejemplo desde la administración número tres, es intercambiar lotería con otros puntos del país. En este sentido, Herrero indica que trata de traer y de mandar series con diversos lugares. «Intento que vaya a todos los puntos», confiesa, al tiempo que explica que ha enviado a ciudades como Granada, Córdoba, Barcelona, Madrid o de Galicia.

Al margen de los intercambios, Roa señala que otro de los puntos que están beneficiando las ventas es la aparición de grupos de turistas. En concreto «gente que viene al Norte a pasar unos días», detalla.Por su ubicación, es una parada fácil para ellos lo que hace que esta posibilidad «esté volviendo», aunque no de la misma manera.

Y es que ya no aparece una persona que «se llevaba quinientos euros», sino que cada uno se compra los décimos que quiere, aunque desde la administración se reconoce que siempre se guarda algo de ese número, «por si acaso llaman pidiendo más», reconoce Roa.

Así, con ilusión y tras mucho trabajo, se entra en la semana del sorteo, que culminará cuando el bombo empiece a moverse, a hacer su característico ruido. Ahí será cuando la suerte ya se podrá decir que está echada.

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