Un rincón único del que poder disfrutar

El trabajo en la zona ha sido importante. Ó. C./
El trabajo en la zona ha sido importante. Ó. C.

Los ‘Premios Provinciales de Medio Ambiente’ reconocen el interés del Ayuntamiento de Bozoó por recuperar su alcornocal, un reducto singular que ahora se quiere potenciar

ÓSCAR CASADO

El medio rural trata de conseguir su supervivencia, luchando contra la despoblación y para eso muchos de los pequeños municipios que todavía se mantienen vivos intentan potenciar lo que tienen. Una premisa que es fácil de formular, pero que no siempre se consigue, ya sea por la falta de medios o de financiación. Contra todo eso se pelea, llamando a todas las puertas y, a veces, logrando poner en marcha algún proyecto que sirva de foco de desarrollo.

En el Ayuntamiento de Bozoó este clavo ardiendo se ha encontrado en su monte. Una joya incluida dentro del parque natural de los Montes Obarenes- San Zadornil, que cuenta con un alcornocal, que por el aislamiento geográfico con zonas más propicias para su desarrollo se convierte en un rincón sea digno de su conservación.

Al menos esto es lo que piensa su alcalde, Javier Abad, quien habla con pasión de este espacio, seguramente porque en él tiene puestas muchas esperanzas, para atraer visitantes y que en torno a ellos se consiga desarrollo, trabajo y mantener vivo al pueblo. «De Madrid para arriba no existe nada más que aquí en Bozoó, en otro pueblo de Cantabria y otro de Asturias», resalta Abad, para demostrar la peculiaridad este grupo de árboles, más propios de zonas como Extremadura o Castilla La Mancha.

Con esta idea, se puso en marcha un proyecto de conservación y mejora del alcornocal, que ha sido reconocido recientemente en los ‘Premios Provinciales de Medio Ambiente’. Un galardón otorgado por la Diputación de Burgos que tiene el objetivo de «reconocer públicamente el esfuerzo de las Entidades Locales que desarrollan proyectos o actividades de conservación y mejora del medio ambiente».

Por parte del organismo provincial, Bozoó ha recibido 7.500 euros que serán invertidos en el monte, gracias al primer premio en la categoría de «pueblos de entre cincuenta a doscientos habitantes», apunta el alcalde. Una cuantía que se suma al proyecto original, que surgió gracias a la colaboración con Iberdrola. Una relación que se ha suscrito por diez años, en los que se dan 10.000 euros anuales por parte de la empresa al Consistorio. En cada uno de ellos, la eléctrica «lo renueva», aclara el edil, que también explica que las arcas municipales también han destinado fondos propios.

«Los alcornoques se morían porque les dominaban otro tipo de árboles, sobre todo los pinos», señala Abad, que explica que con los trabajos que se están llevando a cabo en el futuro pueda ser un foco de desarrollo, y además se muestra agradeciendo «a la gente que ha puesto todo su interés».

Para conseguir el objetivo, el alcalde detalla que se están realizando otras tareas como el acondicionado de sendas, muchas de ellas ya recogidas mediante GPS. A través del mapa que se creará, se podrá recorrer la Sierra Besantes de una manera más fácil, dentro de un entorno que en el proyecto se explica que tiene «una gran biodiversidad general del medio», pero que además también es una zona de especial protección para las aves.

Interés

El interés que se ha puesto ahora en su recuperación no es el primero.En él, puso el foco la Universidad de Murcia para analizar las peculiaridades del alcornocal y, en el 2008, el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Burgos realizó un proyecto de conservación en el que se hizo un análisis para ver su estado se encontraba. Ambos han quedado atrás.

Los resultados del último no fueron nada alentadores y Abad lamenta que «se estaba muriendo». «Una situación crítica de degradación», se puede leer en el informe entregado a Diputación, en el que en el análisis de 2008 se contabilizaron casi 35.000 pies de esta especie.

De todos ellos la gran mayoría estaban en una situación en la que habían muerto o estaban en dificultades debido a la competencia de los pinos, aunque también había un grupo numeroso que estaba superando esa crisis en busca de la luz del sol, necesaria para sobrevivir. Con esta problemática había unos 20.000 ejemplares, por lo que las tareas incluidas en el proyecto con Iberdrola se centraron en gran medida en limpiar la zona para que los alcornoques se puedan desarrollarse con una mayor comodidad. Abad advierte que las tareas de adecuación de las sendas están desarrollándose por una zona amplía del monte de utilidad pública, aunque las de clareo se están centrando en una finca de unas seis hectáreas, aunque hay trabajos que se han ampliado hasta las quince.

Por el momento, y teniendo en cuenta que la idea es continuar hasta el 2025, ya se ha procedido «a la limpieza y marcado de las pistas y sendas presentes en el monte y que por distintas circunstancias se encontraban cerradas», se aclara como uno de los puntos que ya se han ejecutado, además de la actuación directa en las seis hectáreas cercadas.

Unos trabajos encaminados al desarrollo de este foco y para conseguir una mejor salud para este alcornocal, que en el último recuento, tan solo contaba con cerca de 4.000 alcornoques que habían superado la competencia de los pinos. Un número que se espera que crezca debido a la capacidad de regeneración de la especie en un rincón digno de protección.

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