Rebajan de 5 a 3 años de cárcel la condena a un hombre por dos robos en locales

Uno de los establecimientos donde se coló el ladrón, con problemas de drogadicción. /
Uno de los establecimientos donde se coló el ladrón, con problemas de drogadicción.

Absuelven a un acusado de violencia de género al no contar con prueba de cargo suficiente para acreditar los delitos denunciados por su pareja, con quien residía en Miranda

S. ECHEAZARRA

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha rebajado de cinco a tres años de cárcel la pena a un hombre, con iniciales J. J. C. B. y problemas de drogadicción, por considerar que no hubo una pauta planificada para cometer los robos que se le atribuyen en dos locales de la ciudad, con lo que no se dio un delito continuado. De esta forma, el TSJCyL ha admitido parcialmente el recurso presentado contra una sentencia de la Audiencia provincial de Burgos por los dos robos cometidos por el acusado, a quien se rebaja la pena de cinco a tres años de prisión.

Según la resolución del recurso, el condenado se reconoció autor de dos robos, uno de ellos en grado de tentativa, en establecimientos públicos de Miranda en marzo de 2016. La Audiencia provincial le consideró autor de delito continuado de robo, al seguir un modus operandi similar. Sin embargo, el TSJCYL entiende que se trata de un delincuente habitual, ya condenado por 31 robos pero que no siguió una pauta planificada para cometer estos delitos, por lo que le considera autor de un robo por el que le condena a dos años de prisión, y otro robo en grado de tentativa, por lo que le condena a otro año de reclusión.

Los hechos, tal y como se expone en el auto, se produjeron cuando el condenado entró el 3 de marzo del pasado año en el Club Recrea, centro de jubilados que la Fundación Caja de Burgos regenta en la calle Ronda del Ferrocarril, permaneciendo escondido en su interior hasta que se cerró al público sobre las 14.00 horas. A partir de ese momento comenzó a buscar en objetos de valor para lo que llegó a fracturar la cerradura de 5 puertas que permanecían cerradas, encontrando solo una caja registradora que consiguió forzar y de donde se llevó 15 euros. Para salir arrancó una ventana.

Más adelante, el 20 de marzo sobre las 18.00 horas, el ladrón se encaramó al andamio colocado en la fachada de un gimnasio de la calle Carlos III, que en esos momentos se encontraba cerrado. Consiguió acceder a una ventana y estuvo revolviendo sus dependencias e intentando fracturar la caja de seguridad con un destornillador, causando desperfectos valorados en 144,90euros. J. J. C. B fue sorprendido por agentes de la Policía Nacional que accedieron al interior del gimnasio por la misma vía, encontrándolo oculto bajo una escalera de caracol.

Contradicciones

Por otro lado, la Audiencia Provincial ha absuelto a un hombre acusado de violencia de género al no contar con prueba de cargo suficiente que permita dar por acreditados todos y cada uno de los hechos delictivos cuya comisión se le imputaba (agresión sexual, maltrato, amenazas e injurias y vejaciones). El acusado, natural de Álava, a lo largo de unos 4 años mantuvo una relación sentimental con una mujer sin tener hijos en comúnque concluyó en octubre de 2011, fecha en que ella le denunció por una discusión en la vivienda donde residían en Miranda, pero sin quedar acreditadas palabras ofensivas proferidas por el acusado contra ella, ni que la hubiese golpeado, según indica el fallo.

Tampoco ha quedado acreditado que a lo largo de la relación el acusado la hubiese obligado a mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad, ni que la misma en dicho periodo de tiempo hubiese quedado embarazada ni hubiese sufrido ningún aborto. Ni que el acusado hubiese llevado a cabo un comportamiento de agresividad, amenazante ni ofensivo hacia ella.

El dictamen recoge que «valorando las distintas manifestaciones efectuadas por la denunciante, en modo alguno se puede determinar que concurra el requisito de persistencia en la incriminación, que debe ser mantenida en el tiempo, sin ambigüedades ni contradicciones, puesto que todo lo contrario se aprecia en la postura incriminatoria de la misma».

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