Todos pueden ser voluntarios

Es preciso practicar para cuando llega el momento de actual./E. C.
Es preciso practicar para cuando llega el momento de actual. / E. C.

Las labores que desarrollan los servicios de Socorros y Emergencias de Cruz son los más conocidos y llamativos, pero sus actividades se llevan a cabo en las áreas más diversas

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Cuando se hace referencia a la Cruz Roja lo habitual es que a la mente de cualquiera llegue de inmediato alguna imagen en la que se aparece una ambulancia con su reconocidísimo símbolo. Y esto es lo que suele suceder porque todo el mundo asocia la presencia de esta entidad a situaciones de emergencia. Y cierto es que la Cruz Roja, y por ende sus voluntarios, siempre están en casos de accidentes o catástrofes. Allí aparecen los que forman la sección de Socorros y Emergencias.

Esos mismos que nunca faltan en eventos deportivos o actividades lúdicas en las que hay que estar alerta por si surgen contingencias y alguno de los participantes o espectadores necesita ser atendido por un motivo más o menos urgente.

Todo esto es así, pero la labor que se desarrolla en la Cruz Roja no se queda sólo en eso. Hay otras muchas personas que forman la gran familia de su voluntariado que dedican su tiempo de modo altruista a realizar tareas tan necesarias como la de las emergencias, pero que no se perciben del mismo modo por parte de la población, aunque sean muy valoradas por todos aquellos que en algún momento han recibido su apoyo y ayuda.

El mundo del voluntariado es mucho más amplio y de organizar y coordinar las tareas que se llevan a cabo desde las diferentes secciones quien se encarga en estos momentos en la Asamblea Local de la Cruz Roja es Rocío Rodríguez, que tiene muy claro que «son muchas las personas que podrían ser voluntarias, y quizás no se animan a dar parte de su tiempo porque no conocen todas las cosas que aquí hacemos; son un total de ocho los programas que tenemos en marcha y es fácil pensar que hay mirandeses que tienen capacidades para poder participar en alguno de ellos», asegura.

Recuerda además, que el propio carácter voluntario del servicio que los mirandeses prestan, o podrían prestar, hace que cuando alguien «llega aquí indica el tiempo que tiene disponible. En función de eso es como se organiza luego el que se cuente con esa persona en el momento en el que se necesita que eche una mano. Cada voluntario tiene sus circunstancias y a partir de ahí hace lo que puede».

En la actualidad el número de voluntarios con los que cuenta Cruz Roja en Miranda es de 178; una cifra interesante pero «siempre mejorable, cuanto más seamos, mejor» porque son muchas las necesidades, así que «aquí nadie sobra».

Al programa de Socorros y Emergencias –para participar en él sí hay que tener una preparación específica y seguir continuamente cursos de reciclaje–, hay que sumar los de Teleasistencia, destinado a las personas mayores. Otro que se presenta bajo el epígrafe específico de Mayores, el de Castellano, que sirve para que los migrantes se familiaricen con el idioma, o el de Refugiados. También se desarrolla el de Juventud y el más que conocido de Reparto de Alimentos.

Mayor necesidad

Dadas las denominaciones con las que se presentan los programas se aprecia que hay posibilidades para mirandeses de todas las edades.

Y haciendo referencia a ellas lo que comenta Rocío Rodríguez es que donde existe una mayor carencia de voluntariado es «en los temas relacionados con las personas mayores, tanto en el programa de Teleasistencia como en el que llamamos de Mayores». Y considera que podría haber quien dedicara unas horas a ellos.

«Lo que suelen necesitar es acompañamiento en casa, que les ayuden a hacer gestiones, les acompañen al médico o a hacer la compra, cosas de ese estilo». Se precisa cubrir las necesidades de este colectivo cada vez más amplio en la ciudad –al igual que en otras–, y «para echar una mano en estas cosas no se necesita de ninguna formación específica, sólo hay que tener ganas. Creemos que esta actividad pueden desarrollarla muy bien otras personas mayores. Y la verdad es que todos los voluntarios sabemos que la labor que se hace es muy gratificante».

También apunta la responsable de los voluntarios mirandeses de Cruz Roja que otro programa que está un poco cojo es el de Castellano. La llegada de migrantes hace que sea cada vez mayor el número de personas que necesita conocer el idioma. «Con este programa lo que pretendemos es que puedan desenvolverse en la vida cotidiana, en ir a la compra, a una consulta, que conozcan los números y cosas así». Se les enseñan nociones básicas por lo que «no es preciso que el voluntario tenga formación académica para enseñar».

En definitiva, el abanico de opciones es muy amplio y en la Asamblea de Cruz Roja «estaríamos encantados de contar con más gente. Quienes quieran saber algo más sobre nosotros lo único que tienen que hacer es venir y conocernos. Nuestras puertas están siempre abiertas para que pregunten lo que quieran. Les esperamos», zanja.

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