La Plataforma del Voluntariado participa en un centenar de actividades en el último año

La Plataforma del Voluntariado participa en un centenar de actividades en el último año

Un grupo de 29 personas, de entre 18 y 60 años que forman parte del colectivo, han prestado su tiempo en distintas actividades

Cristina Ortiz
CRISTINA ORTIZ

Como si de un servicio de emergencias se tratara, está para dar respuesta a todos aquellos colectivos sociales que soliciten su ayuda de manera puntual o periódica. Misión que hace que la Plataforma Mirandesa del Voluntariado se vaya consolidando como un ente esencial de apoyo para muchas asociaciones locales que recurren a sus ‘servicios’ –gratuitos, por supuesto– de cara a poder ejecutar distintos programas o actividades que sin la mano tendida de la entidad no saldrían adelante. De hecho, su trabajo contribuyó a llevar adelante más de un centenar de propuestas en 2017.

Concretamente, fueron 103, en las que intervinieron 194 voluntarios, ya que algunas requirieron la implicación de más de una persona. E, igualmente, algunas se involucraron en más de una tarea. Ya que, en total, fueron 29 las personas con nombre y apellidos que respondieron a la petición de apoyo lanzado por hasta 25 asociaciones de distinta índole. «Con algunas hemos colaborado en temas puntuales pero con otras hemos estado durante dos o cuatro meses varios días a la semana. Por ejemplo, ha habido varias personas que se han turnado para prestar apoyo en salidas y actividades de ocio a Aspodemi», detalló el portavoz del colectivo, Francisco Delgado.

El grupo tiene un perfil muy «variado», en el que se puede encontrar voluntarios de entre 18 y 60 años de edad, que han compartido tarea y actividad a favor de un mismo colectivo. Y es que lo que marca las tareas en las que se colabora viene dado, fundamentalmente, por la afinidad de quien está dispuesto a ayudar con esa causa y, por supuesto, de su disponibilidad. «Ahí puede coincidir alguien de 20 con otro de 50», señaló.

En lo que no han logrado involucrar, de momento, al número de participantes necesarios es en el programa de patrullas escolares que sí pusieron en marcha hace dos cursos. «No salió ya en 2017, porque no conseguimos contar con el grupo necesario para llevarlo a cabo, necesitamos a unas 12 personas. Lo dejamos en junio de 2016», recordó Delgado, pero dejando claro que no renuncian a intentarlo de nuevo si sale gente dispuesta a colaborar. Realmente no es necesario que haya tantos colaboradores en la calle al mismo tiempo, si no que se busca garantizar que siempre va a haber alguien que cubra los turnos de entrada y salida del centro elegido. No se puede faltar y hay que estar en una franja horaria concreta.

Y es que uno de los requisitos de la Policía Local, quien se encargó de formar y asesorar de cómo realizar las tareas de apoyo para que niños y niñas entren y salgan del colegio con seguridad, fue el compromiso de que el servicio iba a estar cubierto todos los días lectivos. «Teníamos que asegurar la actividad, porque si la asumimos nosotros ellos se desligan», explicó.

Sí que repitieron un año más la denominada Muestra de Asociaciones, con la que llegaron a la novena edición contando con la implicaron 24 colectivos. Activa han mantenido, evidentemente, la atención y el asesoramiento a quien se acerca hasta el centro cívico, donde tienen sus sede, buscando saber qué hay que hacer para colaborar o ayuda para elegir algún colectivo al que apoyar. Una tarea que completaron acudiendo a los colegios a explicar a los más pequeños cuál es su actividad.

También hubo en 2017 trabajo interno, burocrático y administrativo, que, aunque no se ve, resulta importante para favorecer la agilidad, la participación y la implicación no solo de asociaciones, sino también de ciudadanos a título individual. Precisamente eso es lo que ha motivado el cambio de los estatutos por los que se rige la plataforma. Modificación que hace posible que los voluntariado puedan formar parte de la asamblea y de la junta directiva del colectivo, donde con anterioridad solo tenían voz y voto las asociaciones.

«No podían formar parte de un órgano de toma de decisiones», explicó Delgado, señalando que el motivo no fue otro que el hecho de que en su nacimiento la inmensa mayoría de los integrantes eran asociaciones, apenas había gente a título individual, algo que ha ido cambiando según se ha conocido y consolidado el recurso en la ciudad. Así que «nos ha parecido lógico cambiarlo y que pudiera participar quien quisiera».

De igual manera, el colectivo se incorporó a la plataforma de voluntariado de Burgos, como un recurso más. Un hecho que no quiso pasar por alto el portavoz de la entidad mirandesa, porque «somos la única ciudad de Castilla y León que no es capital de provincia que cuenta con este recurso».

También en 2017 les tocó actualizar el convenio con el Ayuntamiento y lo hicieron en el sentido de dirigir su actividad no solo hacia entidades sociales, sino igualmente hacia experiencias que pongan en marcha el propio Ayuntamiento con otro tipo de colectivos. Siempre, eso sí, que tengan carácter altruista y no haya ánimo de lucro. Se rata de «abrir la plataforma a más entidades, que no se vincule solo a las del ámbito social. Hemos ido modernizando y metiéndonos en todos los huecos en los que no estaba la plataforma», concluyó.

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