La plantilla de la AP-1 se siente «olvidada» en las negociaciones sobre el futuro de la vía

La plantilla de la AP-1 se siente «olvidada» en las negociaciones sobre el futuro de la vía

El comité de empresa de Europistas se reunirá el día 29 con Aitana Hernando para trasladar la postura y los temores de los trabajadores

Cristina Ortiz
CRISTINA ORTIZ

120 trabajadores viven con incertidumbre los últimos meses de gestión de la AP-1 por Europistas, empresa para la que trabajan y en la que no tienen claro su futuro laboral más allá del 30 de noviembre, cuando expira el periodo de concesión. «No sabemos qué va a pasar con nosotros», apuntó Jesús Alberto Mateo, presidente del comité de empresa de UGT y uno de los empleados afectados.

Personas que se sienten las grandes «olvidadas» en medio de unas reivindicaciones sociales y políticas que reclaman la gratuidad para la autopista. «Parece que no existimos. Nadie habla de nosotros y estamos hablando de 120 empleos fijos y de calidad, a los que se pueden sumar en periodos vacacionales de manera eventual entre 25 y 40 por cada uno de los dos centros en los que se divide la vía».

Por eso, para revertir esa situación han iniciado una campaña de información con representantes públicos que les llevará a reunirse, entre otros cargos, con la alcaldesa de Miranda, Aitana Hernando, con quien han fijado una reunión el día 29 para explicar la situación de la plantilla, en la que hay una treintena de personas que residen en la ciudad. La ronda de contactos se inició en diciembre, con el regidor de Briviesca, e incluirá, entre otros representantes con la diputada y secretaria provincial del PSOE, Esther Peña. «Queremos trasladar nuestra postura a Diputación, Junta, Ministerio y a quien corresponda».

También han hablado con la empresa que, desde donde hasta el momento les han trasladado que «no saben nada y yo les creo. No sé hasta cuándo Fomento demorará decir qué piensa hacer con esta vía. La patata caliente está en el tejado del Estado».

Sin recolocaciones

Y es que tienen claro que si finaliza la concesión y hay un cese de actividad irían a liquidación. No tienen opciones de recolocación. «Estamos vinculados solo a AP-1 Europistas y su etapa acaba el 30 de noviembre. Otra cosa es que el Estado pretenda seguir explotando esta autopista con lo que seríamos subrogados por una nueva empresa. Si queda libre, nos iríamos al paro», explicó Mateo.

Su única esperanza para que «nuestros puestos de trabajo sigan siendo necesarios» pasa porque el gobierno central mantenga la AP-1 como vía de peaje. Fórmula que defienden. Para empezar porque la mayoría del dinero se recauda de conductores de fuera de la provincia. «Un 26% del tráfico es extranjero y un 65% procede de otras comunidades, por lo que lo lógico es que quienes piden la liberalización hubieran negociado la gratuidad para los residentes. Es algo que sería perfectamente asumible porque Briviesca aporta el 2,6% del tránsito y Miranda algo más del 3%».

Comparten, eso sí, las denuncias de los riesgos que implica circular por la N-1, algo que considera «indiscutible» tanto por estar abarrotada como por tener un único carril por sentido. Pero tampoco cree que la solución a esa vía pase por trasladar todos los camiones a la autopista «tal y como está el trazado ahora mismo, porque se saturaría. Recibe más de 19.000 vehículos diarios y sumar todos los pesados de la nacional el colapso sería seguro. Para meterlos todos habría que incorporar un tercer carril. Pero la N-1 seguiría siendo igual de peligrosa. Su seguridad hay que mejorarla», zanjó.

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