Pétalos y versos para venerar a la patrona

Los presentes florales se fueron acumulando junto a la imagen de la Virgen de Altamira.
Los presentes florales se fueron acumulando junto a la imagen de la Virgen de Altamira. / AVELINO GÓMEZ

Los mirandeses muestran en el homenaje floral su devoción a la Virgen de Altamira

Saioa Echeazarra
SAIOA ECHEAZARRA

Devoción, solemnidad, sentimiento y color, mucho color, inundaron ayer el acto para venerar a la guardiana de la ciudad a través de la ofrenda floral, donde la Virgen de Altamira recibió el aplauso de los mirandeses congregados en la plaza de España. Como siempre con el tañido de campanas, la patrona salió de su ‘casa’, la iglesia de Santa María, escoltada por diferentes cofradías que la trasladaron al lugar donde sería honrada por sus fieles. Un escenario donde el público pudo ir apreciando, a medida que transcurría el encuentro, el colorido de los no pocos ramos que se fueron colocando a ambos lados de la imagen y que aportaron brillo y luz a una gris tarde otoñal. Otra vez, la réplica de la ‘Maestra, Madre y Señora’ de la ciudad recibió las flores del respetable en forma de piropos –con calificativos como ‘preciosa’, ‘radiante’ o ‘qué guapa está’– y también, naturalmente, de ramos. Pétalos envueltos en lazos que llegaron en primer lugar por parte del Consistorio, desde donde se encargó de hacer la entrega la alcaldesa, Aitana Hernando, acompañada de la concejala de Fiestas, Inés Busto. Eran momentos de recogimiento, emoción y también de oración que los presentes no paraban de inmortalizar con sus móviles y cámaras.

La música, la danza y la poesía redondearon un homenaje lleno de sentimiento. Tras la interpretación de distintas notas e himnos por parte de la Banda Municipal y las voces de Orbe, los presentes florales continuaron decorando el tablado junto a Altamira. Los depositaron representantes de las instituciones (Junta, Diputación provincial, el grupo municipal del PP, el de Ciudadanos) y otras agrupaciones (Policía, Protección Civil, Cruz Roja...) así como entidades, asociaciones y colectivos (residencias, Unión de Pensionistas Altamira, Cáritas, Manos Unidas, Ampaf, Amas de Casa, Mujeres Empresarias, Ateneo Mirandés, Cuadro Artístico, Orfeón Mirandés, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago...).

La nota lírica, nuevamente, la aportaron las composiciones de la X edición del certamen poético en honor a la patrona. Un ciclo que, según transmitieron desde la Cofradía de Altamira, ha tenido gran acogida. Y es que han sido más de un centenar los trabajos presentados en las categorías de benjamín e infantil por alumnos de los colegios Príncipe de España y Sagrados Corazones, así como una decena las obras que han concurrido en la categoría de adultos.

Manifestaron esa pasión los finalistas del concurso que salieron a declamar sus versos. Esta vez las poesías seleccionadas han resultado: en categoría benjamín (hasta 9 años) Alba Hernández y Patricia Martín (ambas titularon sus composiciones ‘Virgen de Altamira’); en categoría infantil –de 10 a 13– ‘Tu valiente... Virgen de Altamira’, de Guillermo Laorden, y ‘Miranda está de fiesta’, de María Marroquín; y en categoría de adultos, ‘¿Qué miras Miranda?’, de María del Mar Mediavilla, y ‘Dedicatoria a la Virgen de Altamira’, de Beatriz Ugalde.

Las rimas vencedoras serán recitadas en la misa mayor que se celebra hoy en la iglesia de Santa María. En el homenaje floral asimismo actuaron distintas agrupaciones de música y baile que honraron con su arte a la protagonista. Se trata de Mies, Mirándalus y los grupos de danzas Anduriña, Jacinto Sarmiento, Familia Castellana, que también deleitaron a los presentes.

8 años con la réplica

La procesión contó con sesenta faroles junto con los tres misterios grandes que fueron llevados a hombros, según describió Benito Pobes, presidente de la Cofradía de la Virgen de Altamira. Como recordó, desde hace 8 años se saca una réplica de la patrona a fin de no moverla y evitar que sufra algún deterioro, aparte de que la original, que desde entonces no se mueve del altar, es más pesada. Las luces de la procesión realizaron el recorrido por Real Aquende, el Puente de Carlos III y Real Allende hasta la rotonda de la ‘M’, siguiendo por la Ronda hasta el cruce del 2 de mayo, para cambiar allí de sentido. La banda, a lo largo del itinerario, realizó interpretaciones musicales en distintos puntos, mientras que enfrente del Espíritu Santo y en la citada glorieta se ofrecieron bailes en honor a la Virgen.

Este año se ha contado con suficientes personas para portar los faroles. «Ha habido que agrupar a algunos de dos en dos, porque yo quería que todo el que tuviera interés en participar en la procesión pudiera salir», razonó Pobes. Al haber más personas que faroles «ha habido que hacer eso, pero es un problema que me encanta», reconoció satisfecho el responsable de la Cofradía.

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