Las organizaciones agrarias califican de mala una cosecha con bajos rendimientos

Imagen de la cosecha del cereal del pasado año. / A. GÓMEZ

En una hectárea se está recogiendo entre 3.500 y 4.000 kilogramos cuando lo normal es llegar a los 5.000 tanto de trigo como de cebada

ÓSCAR CASADO

Las malas previsiones no se han podido evitar y el campo asiste a una temporada en la que el cereal, la estrella de las tierras de cultivo de la ciudad y de su entorno, no ha soportado las condiciones climatológicas adversas a las que ha tenido que hacer frente.

En primer lugar tuvo que afrontar su etapa de crecimiento en un periodo de sequía, algo que ya dejó tocada la cosecha, aunque no fue el único inconveniente puesto que «las lluvias llegaron tarde y luego hubo una helada que fue muy mala», apunta desde la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) el técnico, Carlos Santamaría.

Desde la cooperativa agraria Virgen de Altamira también se hace el mismo análisis aunque con más hincapié en el daño que hizo el hielo ya avanzado el mes de mayo. Desde esta organización, su encargado, Roberto Valdivielso, advierte que tras el año récord que se registró en la de 2016 se ha vuelto a los mismos número que la de 2015, en la que fue también del mismo tipo que esta en cuanto a los rendimientos.

Unas cifras a las que habrá que esperar para poder valorarlas definitivamente cuando las cosechadoras hayan terminado con su tarea, aunque ya se están haciendo las primeras previsiones, que en cualquier caso quedan muy lejos de la realidad del año pasado.

A estas alturas de la campaña, desde la Cooperativa, vinculada al grupo Bureba Ebro, se señala que se están recogiendo como mucho unos «4.000 kilogramos por hectárea, algo mejor en la cebada que en el trigo».

Unas cantidades muy similares son las que indica Santamaría, que sitúa los rendimientos en el entorno de los 3.500 kilogramos por hectárea, que es una recolección que para la zona es muy baja. Para hacerse una idea, en un año que se pueda considerar normal, el rendimiento que se saca en la zona por el cultivo del grano de cebada y de trigo suele estar en los 5.000 kilogramos por cada hectárea. Por encima de esta barrera se quedó el año pasado, en el que se tuvieron resultados de «6.000 hacia arriba», recuerda Valdivielso, en campaña de récord.

A estas cantidades hay que añadir que en ésta «se están dando partes de seguro de rendimientos», indica Santamaría. Un mal menor para los agricultores, en un mecanismo en el que se suele obtener el 80% de lo que aseguras, aunque ya suele ser una cantidad que es menor de lo que se quiere realmente indicar por parte de los profesionales del campo. Por todo ello desde la UCCL se advierte que «cuando uno cobra por esta vía» es que es un mal año.

Solo el girasol

Todo esto en cuanto al cereal aunque hay otros cultivos menos mayoritarios que también tienen presencia en el campo. Respecto a otros especies, Valdivielso indica que «los guisantes mal, la colza también y lo único que se puede salvar el girasol». En esta especia las últimas tormentas, han ayudado a que se creen expectativas «aunque todavía es muy pronto».

«Hoy por hoy viene bien, porque le han pillado bien las lluvias», explica también Santamaría, que se muestra en la misma línea. Una esperanza que también hay que relativizarla ya que «no es gran parte de la explotación, es lo de menos», recuerdan desde UCCL.

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