Dos nuevas empresas llegarán «de inmediato» a Ircio, pendiente de cerrar otras 15 solicitudes

Juan Vicente Herrera también visitó Montefibre/
Juan Vicente Herrera también visitó Montefibre

Juan Vicente Herrera destaca en su visita a Aciturri que hay 150.000 metros comprometidos y se crearán 500 empleos

CRISTINA ORTIZ

El desembarco de Aciturri en el polígono de Ircio hace unos meses puso fin a la soledad vivida por Stinser durante seis años en un polígono de 2,5 millones de metros cuadrados, algunos de los cuales serán ocupados «de inmediato» por dos nuevas industrias que ya han formalizado la compra de suelo, tal y como adelantó ayer el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, en su visita a Miranda para conocer de primera mano, junto a la alcaldesa Aitana Hernando, las nuevas instalaciones de la aeronáutica y también las de Montefibre.

Fue además el encargado de apuntar que hay sobre la mesa en estos momentos otras 15 solicitudes de compra de suelo. «Hay comprometidos 150.000 metros cuadrados entre las dos industrias ya ubicadas, las dos que van a venir y las que han reservado terreno, que podrían suponer la creación de unos 500 empleos», detalló.

Una noticia muy positiva para una ciudad que «siempre ha sido un modelo industrial, un ejemplo dentro de Castilla y León, pero que ha sufrido como pocas» la dura crisis económica de la que va a salir demostrando que «tiene futuro», gracias a la llegada de nuevos proyectos atraídos, muchos de ellos, por «el efecto positivo» del Programa Territorial de Fomento de Miranda, aprobado a finales del año pasado.

Una iniciativa que, repasó, incluye medidas para la diversificación y reindustrialización de la zona, como la simplificación y agilización administrativa, facilidades de acceso al suelo industrial, la potenciación de la base tecnológica de las empresas y beneficios en materia de financiación.

Capítulo éste último en el que puso el acento en la prioridad a la hora de acceder a los préstamos y a las ayudas de la Lanzadera Financiera, que desde su creación en 2016, dijo, ha atendido ya 142 solicitudes de Miranda, por un importe de más de 60 millones de euros para una inversión inducida de 92 millones, que han supuesto crear o mantener casi 2.300 puestos de trabajo. «Un dato elocuente, positivo y favorable de que hay actividad» en la ciudad.

Con las nuevas medidas en vigor y el interés demostrado por distintos emprendedores por ubicarse en Ircio, Herrera se mostró convencido de que «vamos a dar un cambio radical» a la situación de «depresión y desindustrialización» que ha atravesado la ciudad. «Creo que vamos a ser capaces de atraer a Miranda muchas iniciativas que se irán concretando en las próximas semanas y meses» y que son síntomas de «una vitalidad que estamos viendo» y que la localidad vivirá con «el apoyo y el aliento de la Junta, porque creemos en el futuro de Miranda».

Apoyo por la aeronaútica

Respaldo que garantizó a las puertas de la factoría que Aciturri acaba de estrenar en Ircio, la tercera de la ciudad y la cuarta de Castilla y León, y que destacó como ejemplo de la innovación e internacionalización de una compañía aeronáutica, con clara visión de futuro. Hecho que fundamentó en la previsión de su presidente, Ginés Clemente, al adquirir una parcela de 45.000 metros cuadrados para levantar una nave de 9.000. «Es un claro signo de la ambición de seguir creciendo».

La nueva fábrica especializada en componentes de motor estáticos es «un proyecto muy especial que iniciamos en 1984. Entonces éramos 12. Veinte años después sumábamos 200 y apostamos nuestro crecimiento al desarrollo de las estructuras aeroespaciales. Ahora somos 1.500»

Pero nunca olvidaron sus inicios. Así que hace una década decidieron dar un nuevo impulso a esa parte del negocio y hacerlo en Miranda, «donde tenemos casi 500 puestos de trabajo de los que unos 200 son de ese área». El proyecto ha recibido ya 30 millones de inversión y recibirá otros 10 más hasta 2020. Ha creado unos 100 empleos y espera llegar a los 200.

Motefibre producirá fibra de Carbono para uso industrial

. Montefibre diversifica su negocio. Quince meses después de retomar su actividad y poner el contador a cero tras cuatro años clausurada, la químico-textil ha logrado retomar la producción de fibra acrílica y trabajar de manera paralela en dos nuevos proyectos de futuro, centrados en la reutilización de ropa desechada y en la generación de fibra de carbono, un proyecto largamente perseguido que está a punto de convertirse en realidad.

De hecho, la empresa, tal y como adelantó ayer su presidente, Alfonso Cirera, durante la visita de Juan Vicente Herrera, ya tiene un producto «certificado y los resultados adecuados» para su utilización. «Estamos certificando los productos. Nos vamos a centrar en ofrecer el complemento que refuerce el cemento armado, el hormigón y los termoplásticos, donde las aplicaciones son infinitas. Ha empezado a usarse en la aviación, en el sector eólico y en el del automóvil, pero hace falta para toda la industria».

Montefibre Carbono da nombre al nuevo compuesto, que parte para su creación de una fibra acrílica modificada mediante un proceso de oxidación y carbonización que permite mantener su bajo peso y gran rigidez. Un producto que tiene certificado desde septiembre del pasado ejercicio y del que esperan llegar a generar 20.000 toneladas anuales en los próximos 8 años, para convertirse en una de las principales empresas de ese sector.

«Va a suponer mucha inversión y puestos de trabajo, porque vamos a ir a un sector de mucho volumen en el que las certificaciones son a tres meses», apuntó Cirera; que afronta el reto situado al frente del «grupo de fibra más importante del mundo» y que siempre tuvo muy presente que «tendría la fibra que se convertiría en fibra de carbono».

Eso fue hace 15 años, tal y como apuntó el presidente de Montefibre, y ahora les ha permitido tener muy documentados todos los procesos para llegar a ese objetivo. «Nosotros nos hemos encargado de ponerlos en valor».

Por mandato de Instagram

Lo mismo quieren hacer con los restos de material generado en su propio proceso de fabricación de fibra acrílica y con la ropa reciclada. Para ello se está llevando a cabo la instalación de un reactor en la fábrica de la carretera de Logroño que permitirá disolver esos textiles para reconvertirlos en fibras que retornen al mercado. Se trataría de dar respuesta a la rapidez del mercado de la moda, en el que «nuestros hijos cambian de ropa por el mandato de Instagram. Queremos que se vuelva a utilizar, porque de otra manera no será sostenible».

Pero, de momento, lo que ya es una realidad, es que Montefibre, con su actividad tradicional, esa que hace que sus clientes consideren la marca Leacril «el Mercedes de la fibra», la empresa ha recuperado «en 6 meses el 50% del mercado y de nuestra capacidad de producción», que ronda las 4.000 toneladas mensuales de acrílica. Esta actividad va a permitir facturar el primer año 100 millones de euros, en una fábrica con 160 trabajadores. Arrancó con 120.

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