La Navidad tampoco se entiende sin el dulce

Hay mucho donde elegir y cuesta decidirse. /Avelino Gómez
Hay mucho donde elegir y cuesta decidirse. / Avelino Gómez

Polvorones, mazapanes, pero sobre todo los turrones estarán incluidos en muchas cestas de la compra durante el próximo mes, como un elemento típico de estas fechas

ÓSCAR CASADO

Las luces que alumbran las calles, los villancicos en muchos comercios o la lista de los Reyes Magos para los más pequeños. Estas son algunas de las piezas que componen el puzzle, la fotografía más típica de estas fiestas. Una composición en la que cada vez faltan menos detalles por cumplirse, porque la Navidad cada día está más presente y se acerca tras el paso de cada jornada en el calendario.

Dentro de la imagen característica, en estas fiestas no podía faltar la mesa en la que las familias se reúnen, y sobre ella, no suelen escasear los elementos más dulces. Productos como los polvorones, los mazapanes o el turrón que estarán muy presentes a la hora de ir a comprar en el próximo mes. Los más golosos a buen seguro que ya han caído en la tentación, aunque quien más quien menos se dejará seducir por alguno de estos productos navideños en alguna de las comidas familiares.

Donde saben bien de la importancia de todo esto es en las pastelerías, donde aprovechan uno de los momentos de todo el año con más trabajo para ellos. En la ciudad, tanto en Sabando como en Bornachea ya hace días que en sus escaparates se siente, a su manera, el espíritu de la Navidad. Eso sí, en ambas tienen claro que en estas fechas previas a las fiestas, y a la espera de que llegue la hora del roscón de Reyes, la estrella que más luce es la del turrón. Un dulce que se mantiene con protagonismo «hasta Nochevieja», afirman en Sabando.

Pero la aparición en la cesta de la compra llega mucho antes del 31 de diciembre. De hecho, este dulce cada año aparece antes, casi como el resto de los preparativos y eso también se deja notar. «Los turrones siempre se sacaban en la Inmaculada, pero ahora ya se sacan en noviembre», advierten desde Bornachea, aunque es a partir de este puente «cuando se empieza a vender un poco más en serio», relatan.

Unos plazos que son similares en Sabando donde además apuntan que «ahora hay que adelantarse porque los supermercados te hacen correr». Una dura competencia que se siente, como no podía ser de otra manera, aunque siguen existiendo vecinos que son fieles a la pastelería. «La gente valora lo tradicional», indican desde Sabando, donde reconocen que «tenemos clientes fijos que les gusta».

En Bornachea, también dejan claro que sigue habiendo una parte de la población que se decanta por este tipo de turrones más artesanos. Eso sí, tampoco esconden el hecho de que en estos tiempos hay «muchísima competencia». Un factor que provoca que haya «gente que lo valora y lo compra pero entiendo que tiene que haber para todos los gustos y precios», confiesan en Bornachea, aunque también defienden que «sí que es verdad que es un poco diferente a lo que se vende».

Más variedad

La necesidad por adaptarse a los nuevos tiempos que corren, no solo se percibe en el adelanto de las fechas para sacarlos a los escaparates, sino que el mercado también exige que los pasteleros se atrevan con nuevos ingredientes. Mezclas diferentes que hagan que la gente apueste por este tipo de productos más tradicionales. «Hay turrones que llevan desde mi abuelo, más de cien años, y luego hay más modernos», confiesa Alberto Bornachea, sobre la variedad que existe hoy en día.

En este sentido, desde ambos se señala que las recetas más antiguas son las que tenían como protagonistas el mazapán o la yema, entre otros ingredientes. De toda la oferta, por ejemplo en Bornachea destacan al que ellos llaman «el holandés» que está compuesto de mantequilla con mazapán y almendra. Una elección que es «el más antiguo de todos y que curiosamente es el que más se vende», destacan en el establecimiento de la calle La Estación.

En el lado contrario está el chocolate como el ingrediente que ha llegado más tarde, pero que sin duda ha ganado gran importancia. En Sabando advierten que llevan más de cuarenta años haciéndolos y pese a que siguen elaborando «las recetas tradicionales ahora también hay nuevas». Cambios que sobre todo tienen que ver con tabletas «trufadas o con chocolate», aclaran, dentro de una variedad en la que cada año superan las mil tabletas vendidas.

Para hacerse una idea, en la pastelería ubicada en la calle San Agustín, empezaron con una lista en la que se contaban diez modelos, pero ahora el número se ha duplicado y se confeccionan más de veinte tipos de tabletas de turrón entre las que pueden elegir los clientes.

Un número similar es el que tienen en Bornachea donde recalcan que «siempre he hecho bastante variedad y siempre se han vendido bastante bien», afirman respecto a los turrones, aunque también realizan otros dulces típicos de estas fiestas como pueden ser los mazapanes o los polvorones.

Elementos estos últimos en los que desde ambas pastelerías confiesan que la competencia «todavía es más dura, aunque en el turrón como es diferente la gente lo aprecia más», confiesa Bornachea, ante uno de los elementos más típicos y sin duda más dulces de las fiestas navideñas.

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