La movilización feminista toma la calle

Masiva manifestación con la asistencia de miles de personas que recorrió las calles del centro ayer por la tarde./ AVELINO GÓMEZ
Masiva manifestación con la asistencia de miles de personas que recorrió las calles del centro ayer por la tarde. / AVELINO GÓMEZ

Miles de personas se sumaron a los actos convocados a lo largo de una jornada de huelga que culminó con una masiva manifestación

Saioa Echeazarra
SAIOA ECHEAZARRA

Al grito de ‘¡Que viva la lucha de las mujeres!’ y otros muchos lemas, las calles de la ciudad fueron tomadas ayer por una multitudinaria movilización feminista con actos que se sucedieron a lo largo de toda la jornada. El Día Internacional de la Mujer se dejó notar en distintos ámbitos y centros de trabajo; también en la educación, ya que las manifestaciones de la jornada arrancaron desde primera hora, con una marcha a las 8.15 por los institutos públicos convocada desde la Asamblea de Mujeres del 8 de Marzo Miranda. Le siguió una concentración a mediodía en la calle La Estación, donde un puesto informativo animó a las féminas a depositar sus aportaciones al particular ‘Buzón de experiencias’. Un gran corro de cientos de personas fue rodeando este espacio, donde a continuación varias mujeres dieron lectura públicamente a distintos comunicados. «Paramos para despertar a otras. Para humillar a la justicia patriarcal. Paramos para demostrar que no somos objetos de manipulación. Paramos para gritar ‘¡Ni una menos!’. Paramos para que se retraten políticos y partidos que no quieren que paremos. Paramos por mí, por tu madre, por las hijas que no has tenido. Paramos porque somos el 52% de la población mundial, pero una minoría en los medios. Paramos para demostrar al mundo que las mujeres sostenemos la mitad del cielo», declaró una de las mujeres intervinientes entre los aplausos del público. El colectivo impulsor acudió igualmente durante la mañana al monumento por las víctimas de violencia de género. Se colocaron pancartas en esculturas y se proclamaron consignas feministas de la mano de grupos de estudiantes, pensionistas o simples ciudadanas que recorrieron distintos puntos de la ciudad. Tras la concentración tuvo lugar una marcha por diversas calles a la que se sumaron cientos de personas, más de las esperadas por la organización. Solo era un aviso de lo que iba a suceder por la tarde.

«Juntas somos más»

La jornada culminó con una gran manifestación, de las más numerosas de los últimos años en la ciudad, que abarrotó la calle La Estación y todo el recorrido realizado por las vías aledañas, para finalizar en el parque. Una larga columna de miles de personas se congregó de este modo a las ocho de la tarde en el centro de Miranda. Desde el principio, era difícil divisar dónde terminaba la cola de manifestantes, que desfilaron con distintas pancartas, percusión y megafonía. En la marcha se reivindicaron los derechos de las mujeres a través de un manifiesto que recalcaba que «juntas somos más. Fue la unión de muchas mujeres en el mundo la que consiguió grandes victorias para todas nosotras y nos trajo derechos que poseemos hoy. Nos precede una larga genealogía de mujeres activistas, sufragistas y sindicalistas. Sin embargo, sabemos que aún no es suficiente: queda mucho por hacer y nosotras seguimos luchando».

La denominada brecha salarial estuvo presente tanto en las reivindicaciones personales de carteles, pancartas, etc, así como en el mismo comunicado de la Asamblea, desde donde gritaron «¡basta! de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral». «No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo. Por eso, hoy también hacemos huelga laboral».

Se trataba de una protesta, recalcaron, «contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. Nosotras engrosamos las listas del paro. Muchos de los trabajos que realizamos no poseen garantías o no están regulados. Y cuando algunas de nosotras tenemos mejores trabajos, nos encontramos con que los puestos de mayor salario y responsabilidad están copados por hombres. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género», denunciaron.

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