La marcha en bici cerró el Memorial Rufino

Los más pequeños, bien abrigados, fueron los encargados de abrir la marcha./E. C.
Los más pequeños, bien abrigados, fueron los encargados de abrir la marcha. / E. C.

Un centenar de ciclistas de todas las edades se sumaron a la propuesta de Aremi

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Con una actividad festiva, así fue como se puso el punto y final a las jornadas de información y sensibilización sobre el alcoholismo, ‘Memorial Rufino’, organizadas un año más por la asociación Alcohólicos Rehabilitados de Miranda (Aremi). «Es esta una actividad que nos encanta porque sirve para que nos juntemos todos y para que sea mucha la gente de la ciudad que se una a nosotros. Haga frío o haga calor aquí estamos todos los años y lo pasamos de maravilla», es lo que reconocía el presidente de Aremi, Rafael Sánchez.

Y lo cierto es que pese al frío con el que amaneció el día poco a poco se fueron concentrando en el punto de partida ciclistas de todas las edades, hasta llegar casi a un centenar que, con un poquito de retraso sobre el horario previsto iniciaron la marcha hacia Bujedo. El recorrido total significó para los participantes pedalear durante más o menos dos horas hasta completar los quince kilómetros. La llegada resultó tan festiva como la salida y con esta actividad lúdica todos se despidieron hasta el próximo año.

Eso sí, los socios de Aremi, y de manera un poco más intensa, sus directivos sin olvidarse de que hasta que llegue la próxima cita festiva habrá que seguir trabajando para concienciar sobre el alcoholismo y sus consecuencias. Su tarea es constante aunque siempre se redoblan los esfuerzos cuando el calendario marca que está próximo el 15 de noviembre por una obvia razón; ese es el Día sin alcohol.

También este año se ha tenido en cuenta y fue precisamente el pasado miércoles cuando se planteó una mesa redonda en la que la pregunta que se hicieron los asistentes fue ¿cuándo se pasa la línea?. Y el debate dejó claro que «el principal problema con el que nos encontramos es que uno no sabe realmente cuándo cruza la línea», reconoció Sánchez. Y argumentó que eso es así porque «un día descubres que el beber pasa de ser un hábito, una costumbre, a un problema».

En la mesa redonda se puso de manifiesto y se abordó la importancia del trabajo que se lleva a cabo desde asociaciones como la mirandesa Aremi. «Trabajamos día a día para dar información sobre lo que es esta enfermedad. Las drogadicciones conllevan una problemática que se va viviendo día a día. En principio son pequeñas pinceladas, a las que a veces quitamos importancia y llega el día en el que te das cuenta de que tienes un problema gravísimo».

El primer paso

Reconocerlo es fundamental, es el primer paso para salir del bucle, y para eso en Aremi se ayuda a los que acuden para que «comiencen con el tratamiento y puedan empezar a vivir, si tienes suerte, y quieres hacerlo».

Una enfermedad como el alcoholismo afecta a quien la padece, pero también a cuantos están en su entorno. Y por eso dice Rafael Sánchez que «todas esas personas tienen una importancia fundamental para que el enfermo solicite ayuda porque son muy pocos los que dan el paso por sí mismos. Se ponen excusas, se dice que será mañana cuando intentaremos poner la solución, así que el entorno influye muchísimo para que te dejes aconsejar y ayudar».

Desde Aremi se pone el acento en la necesidad de ofrecer información para conseguir que el consumo de alcohol, al que no se oponen, «eso lo hemos dicho siempre», se haga de forma responsable y que «el consumo no se vea como algo positivo. El alcoholismo es un problema muy serio, tanto que de esto se muere gente, así que no se puede seguir alimentando la idea de que para divertirse hay que beber».

Y menos aún, insiste Sánchez, en los ambientes en los que se mueven los jóvenes. «Los chavales tienen pocas defensas para decir no a esta droga legal y nos preocupa mucho que la edad de inicio en el consumo está bajando. Está en los trece años y creo que esto nos tiene que hacer pensar muy seriamente en este problema. Hay que procurar que la gente no caiga en esto».

Con jornadas como las celebradas durante estos días Aremi aporta su granito de arena y abre la puerta «a todos los que necesiten que les echemos una mano».

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