Se llenó en su día de estreno

Este fin de semana la recién estrenada cubierta ha protegido a los más pequeños y a sus acompañantes del sol. / Avelino Gómez

Acabados los trabajos para cubrir la zona de juegos del Antonio Machado, llegó la ‘invasión’ de la chavalería

M. A. C.

En el transcurso de la última semana de abril se acotó la zona de juegos para construir la cubierta; unos trabajos no exentos de polémica dadas las opiniones diversas sobre la estética y funcionalidad de los nuevos elementos.

Los trabajos llegaron a su fin el pasado viernes y «hemos querido aprovechar el fin de semana para abrirlo y que los niños y niñas pudieran disfrutar ya de los juegos», dijo el concejal de Obras y Servicios, Adrián San Emeterio. «Estando acabado era absurdo esperar».

Pasados casi tres meses desde que se empezara a ver a los operarios de la empresa que asumió la obra, presupuestada en 130.000 euros, y ha llegado el momento de conocer si se ha acertado o no con la iniciativa.

La novedad y, por qué no decirlo, la falta de un espacio de esparcimiento para los chavales durante mucho tiempo, despertó la curiosidad y desde el primer momento en el que desaparecieron los obstáculos para acceder a la zona de juegos, y la ocupación ha sido una constante durante todo el fin de semana.

Había ganas de disfrutar con los columpios y los más pequeños no tardaron en arrastras a sus padres y abuelos hasta el lugar.

Irene Álvarez, de cinco años tenía claro que «me gusta más ahora porque no me mancho y no hace sol». Y algo parecido expresaba su hermana, Clara, de dos años mientras investigaba las posibilidades que ofrecían todos los elementos. Estaban acompañada por su madre y su abuela, Verónica y Goli que consideraban que «la estructura, vaya no está mal, pero este suelo me parece mucho mejor. En cualquier caso que esté tapado está muy bien, sobre todo para que podamos venir con las niñas los días de lluvia, o no marcharte cuando empiece a caer. Y también es bueno para proteger del sol, que a veces es muy fuerte para los más pequeños. Que sea más feo o más bonito es para gustos, pero la idea está muy bien».

Con Nicolás y José Luis, de cinco y tres años, estaba su madre, Lili Biskova, que comentó que «a mí me encanta, hay más sombra, está muy colorido; es respirable y divertido y en invierno seguro que se utilizará. Estarán los críos, y también nosotros más protegidos».

A Nicolas, que lógicamente había disfrutado ya antes del marque ahora le gusta «más porque tiene pintados juegos como la paticoja por el suelo; está más bonito pero como a mí me gustaba mucho la arena quería que dejasen un poco»; idea que no compartía su madre. José Luis, por su parte estaba encantado y dijo que «voy a venir muchos días».

La pega que encontraron todos fue que ya había en el suelo «algún chicle pegado. Tendríamos todos que tener más cuidado».

Sobre esta cuestión, San Emeterio manifestó que «la limpieza general será fácil pero el tema de los chicles siempre es un problema. Intentaremos que la gente se conciencie de la necesidad de no tirarlos aquí. Esa es una labor de todos».

Entre los visitantes de la mañana de ayer estaba también Rubén Alonso con un niño y una niña de cuatro y dos años. Calificó la estética como «un poco peculiar», pero apuntó que «el parque será más aprovechable». De hacerlo se encargará Miguel que fijo que le gustaba más «pero falta arena».

Begoña y Ainhoa, abuela y madre respectivamente de Jago, de cinco años, estaban en el parque por casualidad ya que su residencia habitual es en Leioa aunque Begoña está pasando unos días en la ciudad. Ambas apuntaron que «está muy bonito, al menos no hay arena y está cubierto. Hemos visto otros y son parecidos. Lo bueno que tiene son los materiales, no es todo de plástico y cuando el sol da no se calienta toda la estructura. En la cubierta hay entradas de aire y eso es bueno. Además con este suelo se amortiguan bien los golpes». Alguno se llevará Jago, seguro. Ayer estuvo por primera vez el parque y le gustó «todo, pero no hay arena ni tierra. Me lo estoy pasando muy bien».

El tiempo dirá cuál es el resultado; ahora lo que toca es disfrutar del nuevo espacio en el que ya juegan los más pequeños.

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