Llegan los primeros destellos de la primavera

Las flores y plantas que se vieron y pudieron adquirirse en la plaza del Ayuntamiento dieron colorido a la jornada. /Avelino Gómez
Las flores y plantas que se vieron y pudieron adquirirse en la plaza del Ayuntamiento dieron colorido a la jornada. / Avelino Gómez

La Feria de las Flores volvió a congregar a en la plaza del Ayuntamiento a los mirandeses que disfrutaron además con talleres, exposiciones y actuaciones durante todo el día

MARÍA ÁNGELES CRESPO

En cualquier feria son muchas las posibilidades de contemplación que se ofrecen y eso, en sí mismo, es ya un atractivo y sirve de entretenimiento, pero lo cierto es que este tipo de citas tienen siempre un mayor favor del público si esa oferta se complementa con otro tipo de actividades en las que quienes las visitan sienten que tienen un protagonismo especial. Poder participar es un aliciente y eso es lo que se ofreció ayer en la novena edición de la feria de Las Flores; la primera de las citas que van a tener los mirandeses con propuestas que se enmarcan dentro de la primavera.

Ver llena de flores y plantas la plaza del Ayuntamiento hizo que llegaran precisamente los primeros destellos de la estación que parece encontrarse algo remolona para hacerse presente, y no sólo en Miranda.

Quienes acudieron pudieron ver y adquirir los productos ofrecidos por las floristerías Espacios Verdes, Syo y Flores y Plantas Inés, además de los que llevaron hasta el punto de la cita la Asociación Mirandesa de Las Artes, así como desde Aspodemi y Valkiria; y lo cierto es que todos los puestos tuvieron movimiento, mucho movimiento a lo largo de toda la jornada, tanto por la mañana como por la tarde, pero además de todo eso todos, y especialmente los más pequeños pudieron sentirse partícipes porque para ellos había talleres, uno de plantación y otro de manualidades. Y en los dos espacios los chavales estuvieron entretenidos mientras los mayores les observaban y daban una vuelta por la plaza.

En el de plantación los niños y niñas completaron el proceso de plantación de una petunia y Manuela Cortés, de 7 años se lo pasó «muy bien porque he puesto la planta en la tierra y ahora tengo que cuidarla mucho en casa para ver cuando sale». Y estará a la expectativa porque «me gustaría que fuera de color rosa, pero no se sabe».

En el taller de manualidades dejaron de lado las flores y las monitoras se plantearon enseñar a los niños a hacer una golondrina de papel, que tenía su punto de complicación. Aun así Sonsoles Pérez, de 11 años decía que «este taller está muy chulo. Había que hacer muchas cosas pero me lo estoy pasando muy bien. Tanto como en el de plantes que también lo he hecho».

En la plaza también tuvo mucho éxito la iniciativa de la Asociación Mirandesa de las Artes que ayer, en consonancia con la temática de la feria, ofrecían productos hechos por ellos y relacionados directamente con el mundo de las flores.

«Tenemos maceteros, diademas florales con planta natural, macetas sorpresa, y la idea parece que está gustando», explicaba Ana Fuentes, que no pudo menos que decir que el producto estrella acabaron siendo los cespinos, «saquitos con forma de patata rellenados con serrín y césped y, los humedeces y cuando sale la hierba es como si fuera pelo. A los críos les está encantando, pero tengo que decir que al ser una cosa de toda la vida también son muchos los adultos que se los están llevando».

El ambiente a lo largo de toda la jornada fue eminentemente festivo en esta novena edición de la Feria de las Flores; y a ello contribuyó, sin duda, la buena climatología, y también que la música se hizo presente desde que la cita comenzó y hasta que acabó. Hubo música ambiente pero también se pudo disfrutar de la que puso en directo el grupo Ciudadano 49.

Y todo esto se complementó con la posibilidad de guardar un recuerdo del paso por la feria con un photocall.

Exposición

Ambiente hubo en la plaza, pero no sólo allí. También fue grande el trasiego de mirandeses de todas las edades en el CIMA, que podía considerarse como el segundo de los escenarios de la feria.

Allí fue donde se organizó una exposición de cactus, en la que trabajaron para su preparación las responsables del CIMA, Elena Asenjo y Dorleta Núñez. Una iniciativa que surgió para hacer algo novedoso. «Llevábamos dos años mostrando bonsais, y pensamos que podíamos hacer algo distinto aprovechando que en el Jardín Botánico tenemos una importante colección de cactus».

Los más pequeños, divididos por géneros, se colocaron en la sala de exposiciones, y los de mayor porte se quedaron en su habitual espacio, en una de las terrazas del jardín. Cada ejemplar aparecía con un cartel en el que se explicaban sus nombres científico y común, su origen y variedad; y eso se complementó con paneles más amplios en los que se hablaba de cada género.

La muestra sorprendió gratamente a los visitantes que pudieron contemplarlos todos juntos y lo único que lamentaban Elena y Dorleta era que «al venir tan tardía la primavera aún no han florecido pero bueno, ahora que los han visto, pueden pasar por el jardín un poco más adelante y comprobar lo bonitos que se ponen».

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