El bar de La Laguna, a punto de explotar

El bar de La Laguna, a punto de explotar

La mecha que unía una bombona de butano y una garrafa de gasolina se apagó, evitando el estallido

CRISTINA ORTIZ

Solo que se apagara de manera fortuita la mecha que unía una bombona de butano con una garrafa de gasolina evitó que el bar de La Laguna explotara en algún momento imposible de concretar entre la tarde del día 1, festividad de Todos los Santos, y la del viernes 2. Unas 48 horas que alguien sin identificar aprovechó para tratar de hacer saltar por los aires una instalación reabierta hace dos meses. Para ello, tras forzar la puerta, se creó en el interior un «sistema explosivo muy rudimentario», tal y como explicaron desde la Cofradía de San Juan del Monte.

Pero que, de funcionar, hubiera provocado daños de una magnitud considerable. No obstante, sin estallar ha dejado inutilizada la cocina. Está inservible. Y es que junto a la bombona de butano y la garrafa de gasolina, desde cuya embocadura partía una mecha, se apilaron un montón de papeles, con los que se pretendía «asegurar la combustión». Afortunadamente la mecha se apagó «a mitad de recorrido». Además, el calor alcanzado generó que el depósito de combustible se cerrara sobre sí mismo, «lo que determinó que finalmente no se detonara el artefacto».

Pese a ello, los papeles apilados sí prendieron fuego y provocaron el incendio de la cocina interior, que quedó totalmente calcinada. «Las temperaturas alcanzadas en el interior debieron ser altísimas, puesto que se llegó a fundir el antiguo cableado y los recipientes plásticos apilados en la zona de la barra, que quedó totalmente ennegrecida, a pesar de que el incendio no se extendió a la misma», detalló.

Un escenario que va a obligar o a mantener cerrado el establecimiento hasta que sea posible renovar todo el mobiliario. Algo que la Cofradía ya ha avanzado que hará lo antes posible, una vez que la policía –que el viernes y ayer mismo inspeccionó la zona– y el seguro den su autorización. De hecho, los propios bomberos habían recomendado no acceder al lugar durante un par de días. «No hemos querido dar a conocer la situación hasta que se pudiera acceder con mayor seguridad y la científica no terminara sus trabajos», explicó De Gracia; que no dudaba en reconocer que «el susto ha sido terrible».

También el malestar y la tristeza por unos hechos a los que no encuentran sentido. «Es algo que no había pasado hasta ahora, sí que habían entrado al bar y a alguna caseta a robar; pero aquí no estamos enfrentándonos a un ladrón si no a gente que quiere hacer mucho daño y destruir el bar». Y es que no se ha echado en falta ninguno de los enseres que había en el interior, ni se han forzado las dos puertas de acceso a los almacenes del recinto.

De momento, la Cofradía ya ha formulado la correspondiente denuncia y se ha puesto a trabajar para hacer posible que el bar esté listo para su reapertura lo antes posible. Reparaciones que realizarán echando mano del superávit que tenían para imprevistos. «Éste es uno de ellos».

Hay que tener en cuenta que en la reforma realizada para su reapertura se invirtieron «unos 4.000 euros y eso que la cocina la dejó intacta la familia de Cándido Marín». Ahora no saben cuánto tendrán que invertir, pero «seguro que el coste es superior». En principio, ya están pidiendo presupuesto para un puerta reforzada con la que sustituir la de acceso al recinto y tendrán que estudiar la posibilidad de instalar otros sistemas de seguridad, teniendo en cuenta que la instalación no cuenta con red eléctrica ni conexión de datos. «Habrá que investigarlo», valoró.

Más allá de los daños causados a la edificación, la entidad sanjuanera no ha pasado por alto que de haber funcionado el dispositivo, además de haberse destruido íntegramente el recinto del bar, se podía haber generado «un incendio en el monte de consecuencias difíciles de evaluar», así como daños personales;por lo que han manifestado su «total repulsa por unos hechos de extraordinaria gravedad».

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