26 jóvenes europeos se forman en Miranda en tareas de voluntariado

Chicos y chicas de 17a 30 años adquieren herramientas para desarrollar de forma satisfactoria proyectos con colectivos españoles

CRISTINA ORTIZ

Han dejado atrás temporalmente trabajo, estudios, amigos, familia... por la experiencia de vivir una temporada en España y colaborar como voluntarios en distintas asociaciones de todo el país. Tareas a la que 26 jóvenes de entre 17 y 30 años se incorporarán una vez que concluya la semana de formación que hasta el sábado se desarrollará en el albergue Fernán González, como parte del Servicio de Voluntariado Europeo que forma pare del programa Erasmus +.

Un curso muy práctico y dinámico con el que se busca brindarles herramientas para que desarrollen de forma satisfactoria sus actividades, conozcan en profundidad el papel de los agentes involucrados, establezcan redes con otros voluntarios europeos o se acerquen a la cultura en España, desarrollando habilidades sociales y mejoras de comunicación además de avanzar en el aprendizaje del idioma.

Se trata, apuntó Eva Masero, de que se adapten al país y a sus costumbres, así como que se interrelacionen entre ellos, lo antes posible. «Estos encuentros se hacen para que no se queden con la idea de fiesta y siesta que igual podían tener de España y conozcan cómo va a ser su entorno más cercano. No es lo mismo desarrollar un proyecto en un sitio u otro». Máxime, teniendo en cuenta que muchas iniciativas de Castilla y León se desarrollan en el ámbito rural. «Tratamos de darles herramientas para adaptarse, para reflexionar a cerca de las oportunidades que encuentran, saber solventar una crisis o buscar apoyos», valoró.

Una de las participantes, Evangelina Alatza, un joven maestra griega de 25 años, podrá hacerlo en los integrantes de Amycos, la entidad burgalesa con la que va a colaborar durante casi un año, participando en proyectos y talleres con niños que tienen dificultades corporales o necesitan apoyo escolar», explicó en un más que aceptable español, un idioma por el que se interesó desde muy pequeña, tras ver una película en la tele, y que fue aprendiendo en su país con una profesora nativa, una chica española.

«Quería tener una experiencia nueva y elegí España. Me gustaría aprender cosas relacionadas con mis estudios y también con el voluntariado, algo que también hacía en Grecia. Así que la iniciativa es ideal para mí». Y es que completará a la perfección el máster sobre educación intercultural. Lo tiene tan claro que no dudó en dejar su trabajo en una escuela privada para incorporarse al voluntariado.

Aprender español será uno de los objetivos a los que deberá dedicar tiempo Fanni Grajczar, una joven psicóloga húngara de 24 años que, de momento usará el inglés para comunicarse con los integrantes de la asociación alicantina Centro 14, con los que colaborará 10 meses en programas para gente joven relacionados con la promoción de estilos de vida saludables y la actividad física. Tareas que está segura que le servirán a futuro para tratar de encontrar un empleo relacionado con su formación universitaria en colegios de su país. «Quiero tener una experiencia y un entrenamiento con la asociación, es algo que no se puede hacer en casa», valoró. Y para conseguirlo optó por buscar un voluntariado en un país europeo pero con una cultura lo más diferente posible a la suya, algo que cree que va a encontrar en España. «La cultura, la naturaleza, la gente... todo es diferente», destacó; sin olvidar el idioma que considera muy importante para ser más eficiente en su trabajo y poder entender a los demás; sin olvidar que le resta superar un examen de una lengua extranjera para cerrar el máster que acaba de concluir. De momento lleva tres semanas practicando el idioma de una país que acoge más voluntarios que los que envía a otros lugares de Europa. «Lo que se necesita es tener muchas ganas, ser flexible, estar abierto a lo que te vas a encontrar... Es una experiencia única», concluyó Masero.

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