La fiesta sale a escena

La pregonera inició su discurso con una máscara, al igual que sus compañeros del Cuadro Artístico.
La pregonera inició su discurso con una máscara, al igual que sus compañeros del Cuadro Artístico. / A. GÓMEZ

La presidenta del Cuadro Artístico, con 125 años de historia, da un ‘teatrero’ pregón

SAIOA ECHEAZARRA

Antaño, el pregonero era en España y sus colonias el oficial público que en alta voz pronunciaba los pregones, para transmitir a la población todo lo que tenían que saber (los praecones o heraldos de la Antigua Roma son el precedente). Es un viejo oficio casi desaparecido salvo en actos como fiestas patronales, donde todavía se guarda esta tradición. Y la presidenta del Cuadro Artístico Mirandés, designada para desempeñar el cargo en el arranque de los festejos con ocasión de los 125 años que cumple la agrupación, lo ejerció en su sentido más estricto, y además con una sorprendente puesta en escena, flanqueada por cornetín, alguacil y, como buena representante de las artes escénicas, con personajes que encarnaron al Teatro y a la ciudad de Miranda. Tampoco faltó el León.

Ante un atento público que llenó la explanada bajo el balcón de la Casa Consistorial, el espectáculo comenzó remitiéndose a los inicios del colectivo que está de aniversario, precisamente con un anuncio en riguroso formato de pregón sobre la constitución del Cuadro con un siglo y cuarto de antigüedad. De este modo una voz anunció que «con permiso del alcalde, Don Santiago Puente, se hace saber: que se ha iniciado el trabajo para formar en esta Villa de Miranda de Ebro una Sociedad Dramática de la que formarán parte varios aficionados, de los cuales esperamos mucho y bueno; es de advertir que será puramente familiar y que podrá formar parte de ella la señorita más pudorosa, por lo que las personas de ambos sexos que deseen formar parte de la misma, se avistarán con nuestro director».

Tal y como se contextualizó para el respetable congregado en la plaza de España, «corría un 17 de enero de 1892 cuando unos locos amantes del teatro se disponían a forjar los cimientos de lo que, pasados 125 años, sigue siendo el Cuadro Artístico Mirandés». Quien lo dirige desde 2016 y lo integra desde el año 2000 transmitió su entusiasmo por tener el honor de dar el pistoletazo de salida a los festejos en honor la Virgen de Altamira y pregonar las «excelencias» de la ciudad y de sus gentes.

«Pero no nos ha pasado guión, ni libreto, nos falta el atrezo, la escenografía y los personajes de nuestras obras se han quedado en los baúles... Y ¿qué hacemos, si somos teatreros? Pues comparecer ante vosotros. Aquí estamos todos los que formamos parte de esta centenaria familia teatrera, a unos pocos nos ha tocado el balcón, otros estáis ahí abajo y los mejores, más queridos y recordados, están ahí arriba. Aquí no falta nadie porque a todos os llevamos en nuestra memoria».

En los saludos a la alcaldesa, que después prendió el cohete, y a concejales y ciudadanos, sus acompañantes le advirtieron ‘¡Que se te olvidan los forasteros!’, a lo que la pregonera respondió que «no los saludamos porque nadie es forastero en Miranda. En cuanto llegan, ya son de aquí. Tal es la hospitalidad de esta ciudad, que creamos un segundo gentilicio: ‘mirandilla’». Pueblo «de brazos extendidos, abierto, solidario y emprendedor, en el que convivimos mirandeses de pura cepa con los que, procediendo de otros lugares, próximos o lejanos, hemos echado raíces en esta tierra, dando hijos y nietos a esta ciudad, que es la nuestra y la de todos», proclamó.

Personalidad

Como recordó la anunciadora del arranque festivo, «vivimos en un enclave que nos acerca a nuestros vecinos castellanos, vascos y riojanos. Esta relación de vecindad determina también la peculiaridad de nuestro carácter. Todo estonos hace diferentes, nos enriquece, nos confiere una personalidad como pueblo, que es única e irrepetible».

En este punto, desde un balcón de la plaza salió el personaje de Miranda que, personificada por Anaé Casanova, aludió al himno de la ciudad. «Cuna de músicos, científicos, historiadores, deportistas y emprendedores», así son sus habitantes, loó Mariví.

Con una afición que «empuja con el alma» a su Mirandés y una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional, «¡debemos presumir de todo ello!», exclamó, antes de aplaudir que «mantenemos uno de los mayores ratios de asociacionismo ¡de Europa! en las que trabajamos, voluntariamente, cientos de mirandeses para cumplir sus objetivos ¿Y no es para estar orgullosos?».

La razón de que crezca dicha corriente asociativa es que «quienes formamos parte de ella somos capaces de aparcar nuestras diferencias personales, sociales, ideológicas, y trabajar codo con codo, desde la diversidad, por conseguir el fin social para el que fueron creadas». A este respecto pidió a todos los representantes políticos «que tomen nota y trabajen unidos para recuperar el progreso perdido».

También intervino el León (voz de Rafael de Juan) para decir a quienes cruzan el Puente de Carlos III que «muchos pasan, nadie saluda, aunque seis días al año nos ponen un pañuelo que da de ojo porque es rojo». Y de otro balcón salió el Teatro (Aida Román), describiéndolo la pregonera como «una puerta abierta a la vida y un mundo paralelo que permite denunciar, enjuiciar y soñar. ¡Vayamos todos al teatro!».

Revindicando el teatro local (desde asociaciones, colegios, Teatro Aquende, Farándula, Studio46 o el propio Cuadro Artístico), Mariví llamó a la defensa de la cultura antes de venerar a la Guardiana de la ciudad, «Madre que acoge a todos» y aplaudir la labor de su Cofradía. «¡Viva la Virgen de Altamira! ¡Viva Miranda! ¡Viva el teatro aficionado! ¡Felices fiestas!», concluyó.

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