La factura por reponer los 17 contenedores quemados este año ronda los 30.000 euros

Los aspersores están siendo objeto preferente del vandalismo este verano. / C. O.

En siete meses se han calcinado 13 depósitos destinados a la recogida de papel, 2 de basura orgánica y otros 2 para plástico

CRISTINA ORTIZ

l vandalismo tiene precio, el de la factura que supone reponer los elementos urbanos dañados o, literalmente destrozados. En algunos casos, como en el de los contenedores, por el efecto de incendios provocados. Fuegos que, como ocurrió el 21 de julio en un depósito de una de las islas de la calle Los Almacenes, dejan inservibles unos elementos que no resultan nada baratos. De hecho, en lo que llevamos de año los destrozos en estas piezas elevan el gasto que asume la UTE de limpieza a cerca de 30.000 euros, concretamente el desembolso se cifra en 29.750.

Hay que tener en cuenta que cada contenedor tiene un coste de 1.750 euros y, hasta el momento, se han tenido que reponer 17 unidades. De ellas, la mayoría de los de color azul, destinados a la recogida de papel y cartón. En total, han sido 15. Un hecho que no es para nada casual. El concejal del área, Adrián San Emeterio, tiene claro que se eligen porque «son los que arden más rápidamente» por el material que almacenan.

Otros dos contenedores calcinados han sido de los destinados a plástico y latas (amarillo) y dos más, de los de restos orgánicos (marrones). «Se queman más de los que podemos reponer», reconoció el edil. De hecho, más de 20 días después de que ardiera el contenedor de Los Almacenes no se ha restituido. La isla ha pasado de contar con cuatro unidades a tres.

Además, repararlos resulta prácticamente inviable. «Al quemarse quedan totalmente descuadrados y después es imposible ajustar tapas». También se debe tener en cuenta que hay otros que resultan dañados por alcance y aunque se mantienen en la calle y se siguen utilizando, en ocasiones resulta difícil levantar las tapas. Una situación que se reproduce en todos los puntos de la ciudad, no hay un entorno en el que haya una mayor incidencia.

Al vandalismo ligado a estos elementos urbanos y que es un hecho recurrente en el tiempo, se suma otro que se ha puesto de moda este verano y que pone el foco de atención en los parques y jardines, concretamente en los aspersores del sistema automático de riego, de donde desaparecen de manera reiterada las boquillas. Hasta el punto de que la pasada semana en una sola noche, del martes al miércoles, «se llegaron a romper más de 40», confirmó San Emeterio.

Ha sido algo puntual, en lo que a número se refiere, pero lo cierto es que desde que empezó el periodo estival todas las noches rompen alguna pieza y lo hacen de manera aleatoria en cualquier zona verde de la ciudad, un espacio imposible de vigilar ya que se supera los 500.000 metros cuadrados. Han aparecido en los parques Antonio Machado, Antonio Cabezón, Emiliano Bajo... pero también en una rotonda de la carretera de Logroño. Da igual el punto. Todos tienen un acceso muy fácil, es un espacio abierto», reconoció.

Es al encender el riego cuando se constata el problema porque el agua «sale como si fuera un géiser, apuntando en cualquier dirección, en lugar de hacerlo de manera regulada». De ahí que en muchas ocasiones sean los propios ciudadanos los que avisan del problema al Consistorio.

Evidentemente, el coste de los repuestos no tiene nada que ver con el de los contenedores. En este caso, cada unidad está valorada en 18 ó 19 euros, pero los 40 de una única jornada de la semana anterior ya generó una factura superior a los 700 euros. Además obligó a los operarios municipales a suspender el riego en algunas zonas, ya que fue imposible sustituir todas las piezas estropeadas. «No sé qué gracia o qué finalidad pueden tener esas actuaciones. Vandalismo, sin más», lamentó el concejal de Obras y Servicios. Pero la situación obliga a dedicar a estas tareas a personal que podría estar reponiendo plantas o flores o cuidando zonas verdes.

Fotos

Vídeos